Brasil anunció que comenzará las obras del dragado del Canal San Gonzalo, que permitirá conectar la Laguna Merín con la Laguna de los Patos y habilitar el acceso al puerto de Río Grande. Esto permitirá, antes del mes de junio, habilitar una nueva vía fluvial que supondrá un impacto en la economía del este y noreste del país.
Uruguay fue informado oficialmente sobre la decisión brasileña de avanzar en la obra que permitirá la integración fluvial entre ambas naciones.
El dragado del Canal San Gonzalo favorecerá la navegabilidad continua entre ambas lagunas y creará una nueva puerta de salida hacia el oceáno Atlántico, a través del puerto de Río Grande.
El presidente de la Comisión Binacional Técnica de la Laguna Merín, Paulo Beck, confirmó que recibió la comunicación de las autoridades brasileñas y destacó el avance tras años de gestiones.
“Después de 15 años, Brasil tiene la intención de hacer el dragado. Es una felicidad”, afirmó Beck en declaraciones que recoge Canal 10.
“Es una obra fundamental. Cancillería de distintos gobiernos trabajó en esto y celebramos que Brasil nos dé esta señal”, explicó.
La intervención, que tendrá un plazo estimado de un año para su ejecución en esta etapa inicial, es clave para destrabar iniciativas como los puertos en Río Tacuarí y Cebollatí, uno de los cuales incluso había obtenido licencias en 2017 pero no pudo concretarse por la falta de condiciones de navegabilidad.
El impacto el comercio y la industria
La consolidación de la hidrovía de la Laguna Merín podría modificar el transporte y la logística de granos, madera y cargas industriales.
Esta idea había quedado en suspenso en 2024 tras las grandes inundaciones en el estado de Río Grande del Sur, pero ahora retomó impulso con una inversión estimada en 10 millones de dólares para estudios, supervisión y obras de dragado y señalización.
La idea de conectar de forma eficiente esta cuenca binacional se remonta la década de 1960, pero recién en los últimos años tomó forma concreta tras acuerdos políticos entre los gobiernos de ambos países, incluyendo avances durante las gestiones de Luis Lacalle Pou, Jair Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva.
Del lado uruguayo, el eslabón más avanzado es la terminal portuaria proyectada sobre el río Cebollatí -en el departamento de Treinta y Tres- que implicará una inversión de 35 millones de dólares.
Esto posibilitará exportar granos, carnes, clinker y otros productos hacia Brasil, con una baja sensible de los costos logísticos frente a las rutas actuales que dependen de camiones hacia Montevideo o el puerto de Nueva Palmira.
Este canal permitirá el transporte por barcazas de mayor porte y aumentará el movimiento de cargas en el puerto de Río Grande, beneficiando a ambos países.
La cuenca involucrada abarca unos 143 mil kilómetros cuadrados y alcanza a una 4,5 millones de personas.
Varias organizaciones de defensa del ambiente han advertido sobre posibles impactos en el ecosistema de la Laguna Merín, afectada en los últimos años por episodios de cianobacterias.
En ese sentido, autoridades de ambos países ya conformaron grupos de trabajo específicos para monitorear la calidad del agua y mitigar riesgos.