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El traslado de una obra de arte es una instancia clave dentro de su recorrido profesional. Lejos de ser un aspecto secundario, la logística, que incluye embalaje, transporte y seguro, influye directamente en la preservación de la obra y en el costo final que asume el coleccionista o la institución.

Cada obra requiere una evaluación técnica previa que contempla medidas, peso, materiales y fragilidad, factores que determinan el tipo de embalaje y el medio de transporte. El uso de materiales especializados y servicios profesionales reduce riesgos y garantiza que la obra llegue a destino en óptimas condiciones”, dijo a Transport & Cargo Cecilia Tascheret.

Con el uso de técnicas mixmedia, acrílico, óleo collage, resina y realidad aumentada, Tascheret es considerada la artista plástica de obras físicas y digitales más reconocida de la Argentina.

La experta comentó que los costos de traslado varían según el volumen, la distancia y el nivel de especialización requerido. A estos se suma el seguro de transporte, calculado en función del valor declarado de la obra, un aspecto fundamental para resguardar su integridad durante todo el proceso.

“Comprender la relación entre logística y valor permite una lectura más consciente del mercado del arte: el costo logístico no modifica el valor artístico de la obra, pero sí forma parte del precio final necesario para asegurar su correcta circulación y conservación. La logística no encarece una obra: protege su valor y garantiza la continuidad de su recorrido artístico”, aseguró Cecilia Tascheret.

Valor declarado y emocional

Vender una obra forma parte del proceso profesional del artista y del recorrido natural de su producción en el circuito cultural y comercial.

La venta no implica una pérdida del vínculo con la obra, sino una expansión de su recorrido, que pasa a integrarse a nuevas miradas, espacios y relatos. En este contexto, el valor declarado cumple un rol clave: es el monto que se asigna a la obra para fines de seguro, transporte y comercialización, y debe responder a criterios profesionales como trayectoria, técnicas, materiales, dimensiones y contexto expositivo”, comentó la artista.

Sin embargo, Tascheret aclaró que “este valor económico convive con un valor emocional y simbólico, propio del proceso creativo. Cada obra contiene tiempo, experiencia, decisiones estéticas y una carga subjetiva que no siempre puede traducirse en cifras. Reconocer esta dualidad permite al artista profesionalizar su práctica sin despojarla de sentido, entendiendo que el precio protege la obra y su recorrido, mientras que el valor emocional permanece como parte esencial de la identidad artística”.

Cecilia Tascheret resaltó que “comprender la relación entre logística y valor permite una lectura más consciente del mercado del arte”.

Asumir esta distinción, a juicio de Cecilia Tascheret, “es fundamental al momento de declarar valores para seguros o ventas: protege tanto la integridad material de la obra como la relación sensible que el artista mantiene con su producción, reafirmando un ejercicio consciente y maduro de la profesión artística”.