Como un almacén, de los de antes, pero dedicado a las golosinas. Ese es quizá el concepto que mejor define a Despencity, que, fundado por Guido Suraski hace cuatro años, ya cuenta con 17 locales en la Ciudad de Buenos Aires, emplea a 60 personas y espera cerrar el año con una facturación de $ 9,5 millones. El segmento estaba acaparado por los kioscos, donde uno compra más por impulso. Pero había necesidad de abastecerse de golosinas. Recuerdo que iba a la casa de mi tía y sabía que, en el placard, guardaba una cajita con bombones, comenta Suraki, quien tomó como referencia aquel recuerdo de la infancia para retomar la costumbre de tener, en la alacena, siempre a mano, una caja de alfajores o paquete de caramelos.

Con una inversión inicial de $ 40.000, que se destinó a la adquisición de stock y mobiliario, abrió las puertas de su primer local, a modo de un petit mayorista, en 2009. Estaba ubicado en las inmediaciones de la estación de ferrocarriles de Constitución. La recepción fue buena. Tanto así, que, en menos de un año, cortaba cintas de su segundo punto de venta, esta vez, ubicado en el barrio de Belgrano.

Inicialmente, la idea era hacer una despensa, como en los viejos barrios. Después, migramos al segmento de golosinas, para no competir con otros formatos que ya estaban presentes. La golosina, por el kiosco, que tiene costo operativo muy alto, se margina mucho, explica Suraski y asegura que la estrategia está sustentada en dos ejes: gran surtido y precios bajos, con descuentos que, ya establecidos por el proveedor, se trasladan al consumidor final.

Hoy, trabaja con 11 proveedores. Y, asegura, el producto más demandado (y más redituable) es, sin lugar a dudas, el chocolate. Desde huevitos hasta tabletas. En el día a día, a Suraski lo acompañan cinco colaboradores en el área administrativa.

Para todos los gustos

Con 33 años, Suraski se desempeñó, desde que terminó el colegio secundario, en el segmento mayorista. Eso lo llevó a planificar algunos de sus locales en ese formato. De hecho, los mayoristas representan el 20% de los puntos de venta aunque superan, ampliamente, la facturación de un minorista.

La rápida expansión, explica Suraski, se debe a la reinversión de ganancias. El entrepreneur afirma no haber tomado créditos bancarios ni contado con financiación externa. Por el momento, y a pesar de los pedidos recibidos, no analiza empezar a franquiciar. Tampoco, busca abrir más locales en el corto plazo. Con gran presencia en el corredor norte de la Ciudad de Buenos Aires, prefiere consolidarse en la plaza local y avanzar a paso firme. No hay que ser desmedidamemente ambicioso. El equilibrio es un buen sustativo, concluye.

Laura Mafudu Fundación: 2009

u Sector: despensa de golosinas

u Cantidad de locales: 17

u Inversión inicial:

$ 40.000

u Facturación 2013: $ 9,5 millones (proyectada)