La empresa Arpulp invertirá u$s 2000 millones para la instalación de una planta industrial en Ituzaingó, Corrientes, destinada a la producción de fibra de pino de alta calidad. Así lo confirmó el gobernador provincial, Juan Pablo Valdés, tras mantener una reunión con el CEO de la compañía, Alejandra Aranda, en la que se formalizó el avance del proyecto.

“Hoy dimos un primer paso muy importante para el desarrollo de nuestra querida provincia: me reuní con Alejandra Aranda y su equipo para iniciar el camino hacia la creación de una planta para industrializar fibra de pino de alta calidad”, posteó Valdés en su cuenta de X.

Se trata de la mayor inversión privada en la historia de la provincia: u$s 2000 millones. Esto es posible porque generamos las condiciones necesarias para que el sector privado confíe e invierta, garantizando seguridad jurídica e infraestructura estratégica mediante nuestros 18 parques industriales y los puertos de Corrientes e Ituzaingó”, agregó.

El proyecto contempla una inversión estimada a desarrollarse en un plazo de cinco años y prevé la construcción de una unidad industrial con capacidad para producir 1 millón de toneladas anuales de celulosa. Según se establece en la página web de la empresa, consumirá 5 millones de metros cuadrados de madera por año. A su vez, la producción estará orientada a insumos para higiene personal, productos sanitarios de uso médico y materiales de embalaje.

Según lo previsto, el proyecto, con una fuerte orientación exportadora, prevé la creación de más de 13.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos, durante las etapas de construcción y puesta en marcha.

De acuerdo con lo que se informó, el grupo Pegasus, private equity dueño de Farmacity, estructurará el financiamiento de la operación.

Según registros societarios, Arpulp tiene como accionistas a José Antonio Aranda y Héctor Mario Aranda. El primero es un empresario y productor agropecuario de peso en el noreste argentino, con actividad en el negocio ganadero y arrocero.

Según un comunicado del Consejo Foresto Industrial Argentino (Confiar), este proyecto tiene potencial de ser un punto de inflexión para la actividad.

El proyecto estará enfocado en la producción de pasta fluff, una celulosa de fibra larga derivada del pino, clave para la fabricación de productos de higiene absorbente como pañales, toallas femeninas y soluciones para la incontinencia. Se trata de un insumo esencial en la vida cotidiana, cuya demanda global continúa en crecimiento, impulsada por tendencias demográficas, mejoras en estándares de higiene y expansión de mercados”, explicó.

La pasta fluff se caracteriza por su alta capacidad de absorción, suavidad y eficiencia en la distribución de líquidos, lo que la convierte en un componente crítico para la industria sanitaria. Además, su uso se extiende a productos médicos, telas no tejidas y desarrollos asociados al cuidado de la salud”, continúo.

Confiar subrayó que la posibilidad de producir este tipo de celulosa en el país no solo implica sustituir importaciones, sino también posicionar a la Argentina en segmentos de mayor valor agregado dentro de la cadena global.

"El impacto económico de una inversión de esta magnitud es significativo. No solo por el ingreso directo de capitales, sino por su efecto multiplicador en toda la cadena foresto-industrial. La construcción y operación de la planta generarán miles de empleos directos e indirectos, dinamizando economías regionales y fortaleciendo entramados productivos locales“, agregó.

A su vez, incrementará la capacidad exportadora del país, generando nuevas fuentes de divisas en un contexto donde su ingreso resulta clave para el desarrollo”, indicó.

Para la entidad, más allá de su impacto directo, esta inversión tiene un valor simbólico y estratégico: puede convertirse en el disparador de una nueva ola de proyectos en el país.

La escala, el perfil exportador y el tipo de producto posicionan a la Argentina en el radar de inversores internacionales, en un momento en el que el mundo demanda materiales renovables, soluciones sostenibles y cadenas productivas confiables”, sostuvo.

La llegada de Arpulp no es solo una inversión. Es una señal. Señal de confianza en el país. Señal de que la foresto-industria puede jugar en las grandes ligas. Señal de que el desarrollo productivo, federal y sostenible es posible. Y, sobre todo, señal de que Argentina puede transformar su potencial en crecimiento real”, añadió la entidad.

Confiar representa a un sector que involucra más de 53 millones de hectáreas de bosques nativos y 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, de las cuales el 80% se concentra en la Mesopotamia. Con 13.000 productores y más de 6000 empresas, la foresto-industria genera empleo formal para 100.000 personas y exporta alrededor de u$s 550 millones anuales. Se trata de una actividad clave para la transición hacia una economía baja en carbono, ya que sus productos presentan una huella ambiental significativamente menor en comparación con alternativas tradicionales.