Finalmente la papelera Quilmes encontró un nuevo dueño. Luego de una quiebra, un intento fallido de salvación de parte del Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y tres subastas truncas, la ex Massuh fue vendida.
Como había anticipado El Cronista hace unos días, el comprador es un grupo conformado por Papelera NOA, el empresario Juan Cruz Adrogué presidente de Nieves de Chapelco, emprendimiento turístico que opera junto a su hermano César Adrogué y que controla el centro de esquí neuquino que lleva el nombre de la sociedad y el fondo de inversiones español MW Gestora.
Para la compra se formó una nueva compañía llamada Papel Pampa propiedad en un 26% del fondo español, 40% de la Papelera Noa y el resto en manos de Adrogué que, como también es dueño de Noa, quedó como el socio mayoritario.
La operación se cerró por u$s 4.3 millones, a pesar de que en la primer subasta pública se había fijado el precio de venta en u$s 24 millones, en la segunda, u$s 12 millones y en la tercera, 7.8 millones de dólares.
La planta está desbastada, entrás y no hay nada, explicó a El Cronista una fuente cercana a los compradores. Frente a la consulta sobre la razón de la compra, la respuesta fue que a pesar de no tener una máquina operable, el valor del terreno y de la infraestructura es suficiente para ellos.
Los nuevos propietarios de la ex Massuh hicieron constar en el expediente de remate que la intención es volver a poner a la planta a producir papel, aunque no se especificaron plazos determinados para cumplir con este objetivo.
La planta es apta para la fabricación de celulosa, posee playa de estacionamiento, oficinas administrativas, calles internas, planta reductora de gas, tanque de agua, tanque de fueloil, talleres, y cuatro galpones.
Según un comunicado de la nueva empresa, la puesta en marcha de la ex Massuh significará un desembolso de 25 millones de pesos durante el período 20142017.
La ex Massuh fue una papelera histórica que llegó a fabricar 4.000 toneladas de papel por mes en su planta de Quilmes. Moreno llegó a la empresa en 2009 cuando su dueño, Héctor Massuh, había dejado de pagar los sueldos y desde el Ejecutivo se decidió designar al secretario como director ejecutivo. A pesar de que llegaron fondos de la Anses y se armó un fideicomiso, un año más tarde Moreno cerró las puertas de la fábrica ubicada en Quilmes dejando 500 trabajadores en la calle.