TGS anunció una inversión de u$s3000 millones para desarrollar un proyecto de procesamiento de líquidos de gas natural (NGL) asociado a la producción de Vaca Muerta, una iniciativa que, según la compañía, será la mayor inversión realizada en la Argentina para este tipo de infraestructura.
El anuncio se realizó en el marco de la Argentina Week que se desarrolla en Nueva York. El proyecto apunta a industrializar los líquidos del gas natural asociados a la producción de hidrocarburos y contempla el desarrollo de infraestructura de procesamiento, transporte, fraccionamiento y exportación.
El plan incluye nuevas instalaciones de procesamiento en la planta de Tratayén, en Neuquén, la construcción de un poliducto entre esa localidad y Bahía Blanca y la instalación en el complejo portuario bonaerense de una planta de fraccionamiento y otra de almacenamiento de productos, además de obras complementarias en la terminal marítima para su exportación.
Según informó la compañía, el desarrollo tendrá un plazo estimado de ejecución de 45 meses y se desplegará a lo largo de cuatro provincias. Durante la etapa de construcción se prevé la generación de unos 4000 puestos de trabajo directos y alrededor de 15.000 empleos indirectos.
Primera planta en 25 años
“Es una inversión clave para resolver algunos de los cuellos de botella que podrían limitar el desarrollo de Vaca Muerta y consolidar el salto exportador del país”, señaló Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, una de las compañías cocontrolantes de TGS.
Mindlin subrayó, además, que el proyecto marca un hito para la infraestructura energética local. “Es la primera planta de procesamiento de líquidos que se construye en la Argentina en más de 25 años”, señaló. El empresario agregó que este tipo de infraestructura será clave para acompañar el crecimiento de Vaca Muerta en los próximos años.
El proyecto apunta a industrializar los líquidos asociados a la producción de gas, componentes como propano, butano y gasolina natural que se separan durante el procesamiento y que luego pueden destinarse a la industria petroquímica o exportarse.
Según estimaciones de la compañía, el proyecto podría generar exportaciones por alrededor de u$s 1200 millones anuales una vez que esté en plena operación.
“El Proyecto NGL es una iniciativa central dentro de nuestra visión de largo plazo. Llevarlo adelante permitirá consolidar un desarrollo de escala con impacto positivo en la balanza comercial y en el crecimiento energético e industrial del país”, señaló Marcelo Sielecki, representante de la familia Sielecki, también cocontrolante de TGS.
El rol del RIGI
Uno de los elementos centrales para el desarrollo del proyecto es su encuadre dentro del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), el esquema impulsado por el Gobierno para promover proyectos de gran escala.
La compañía apunta a alcanzar la decisión final de inversión (FID) hacia abril, una vez que se terminen de cerrar los acuerdos comerciales con productores y se consolide el esquema de financiamiento.
El desarrollo se financiará con capital propio de TGS y financiamiento bancario, mientras que en paralelo continúan las negociaciones con las empresas productoras de gas que abastecerán la nueva infraestructura.
En términos operativos, el proyecto prevé una capacidad inicial de procesamiento de unos 3 millones de metros cúbicos diarios de gas, a partir de los cuales se extraerán los líquidos que luego serán transportados por poliducto hasta Bahía Blanca para su fraccionamiento y posterior exportación.
El cuello de botella de los líquidos
“Hoy el gas puede moverse, pero los líquidos tienen un límite de transporte. Si no se construye esta infraestructura, en pocos años se puede generar un cuello de botella”, explicó Jorge Vugdelija, director de Grandes Proyectos de TGS.
El problema está vinculado al crecimiento de la producción de petróleo y gas en la cuenca neuquina. Los hidrocarburos que se extraen en Vaca Muerta contienen una proporción relevante de líquidos asociados que no pueden inyectarse en los gasoductos existentes sin un tratamiento previo. Cuando ese sistema se satura, se transforma en un límite para seguir aumentando la producción.
El ejecutivo agregó que la extracción de líquidos no solo agrega valor al gas producido en Vaca Muerta, sino que también permite destrabar un incremento en la producción, ya que evita que la falta de infraestructura para manejar esos subproductos limite el crecimiento del sistema.
El esquema comercial del proyecto contempla dos etapas. En una primera instancia, TGS prestará el servicio de procesamiento para separar los líquidos del gas producido por las petroleras. Luego, la compañía comprará esa mezcla de hidrocarburos líquidos, la transportará hasta Bahía Blanca para su fraccionamiento y comercializará los productos resultantes en los mercados de exportación.