En medio de una agenda corporativa cada vez más demandante, el descanso aparece como una de las variables más débiles en la calidad de vida de los empresarios argentinos. Solo el 16% de los líderes consultados duerme un promedio de ocho horas por día, prácticamente el mismo nivel que en 2025, cuando el indicador había sido de 16,4%.
Además, el dato se combina con otras señales de desgaste. El 47% calificó su descanso como regular, el 60% aseguró sentirse medianamente estresado y el 83% reconoció que duerme con el teléfono encendido o silenciado. Este último punto muestra un deterioro frente al año pasado, cuando el 74,6% dormía con el celular prendido.
En ese contexto, Vistage Argentina presentó los resultados de su Informe Calidad de Vida 2026, un relevamiento anual que mide los factores que afectan el bienestar de los líderes empresarios mientras conducen sus compañías. La encuesta fue respondida por 508 empresarios miembros de la organización, con edades de entre 29 y 60 años.
A diferencia de la edición 2025, en la que participaron 536 empresarios, el informe de este año muestra un corrimiento hacia jornadas laborales más extensas. El 46% de los consultados trabaja entre 40 y 49 horas semanales, frente al 43% del año pasado. En paralelo, el 20% dedica entre 50 y 59 horas a sus tareas, contra el 18% registrado en 2025.
Más horas de trabajo
De esta manera, el grupo de empresarios que trabaja 40 horas o más por semana pasó del 67% al 72% en un año. La proporción de quienes trabajan 60 horas o más se mantuvo estable, en el 6%, pero bajó el peso de los segmentos con menor carga horaria: los que trabajan menos de 30 horas pasaron del 9% al 7%, y los que dedican entre 30 y 39 horas semanales cayeron del 24% al 21%.
Sin embargo, el cambio más sensible aparece en la percepción sobre esa carga. Este año, solo el 50% manifestó sentirse bien con la cantidad de horas que trabaja, siete puntos menos que en 2025, cuando el indicador había llegado al 57%. A su vez, el 51% dijo que disfruta de su trabajo, apenas por debajo del 52% registrado el año anterior.
También se profundizó la presencialidad. El 59% de los líderes afirmó que concurre a la oficina más de cuatro días por semana, frente al 57% de 2025. En paralelo, el 61% continúa respondiendo temas laborales una vez finalizada su jornada, dos puntos por encima del 59% observado el año pasado.
Por eso, la desconexión aparece como uno de los grandes desafíos del liderazgo empresario. Aunque la mayoría de los consultados mantiene una relación positiva con su trabajo, el informe expone una frontera cada vez más difusa entre la vida profesional y la personal. La extensión de la jornada ya no se mide solo en horas de oficina, sino también en la disponibilidad permanente que habilita la tecnología.
En palabras de Guadalupe San Martín, CEO de Vistage Argentina, los resultados plantean la necesidad de entender el bienestar como “el sistema mismo que sostiene la performance a largo plazo”. La ejecutiva advirtió que el rendimiento muchas veces se gestiona a expensas de pilares básicos como el descanso y la desconexión real.
Cuestión de balance
En el plano familiar, los resultados muestran una leve mejora. El 48% de los empresarios comparte entre dos y cuatro horas diarias con su entorno cercano, contra el 46% registrado en 2025. A la vez, el 69% aseguró que disfruta mucho de ese tiempo, el mismo porcentaje que el año pasado. El 26% dijo tener un disfrute promedio de esos momentos, un punto menos que en la medición previa.
De todos modos, el tiempo personal sigue relegado. Solo el 16% de los líderes dedica más de ocho horas semanales a actividades propias que no están relacionadas ni con el trabajo ni con la familia. Aunque el 73% afirma disfrutar de esos espacios, el informe muestra que el margen disponible para hábitos de recuperación, ocio o cuidado personal continúa siendo limitado.
En comparación con 2025, el estrés declarado bajó: el 60% de los consultados se siente medianamente estresado, frente al 65% del año pasado. Pero esa mejora convive con indicadores que todavía muestran presión sobre el bienestar cotidiano, como el bajo nivel de sueño, el descanso regular y la alta presencia del celular durante la noche.