La crisis que atraviesa la industria textil suma nuevas víctimas, empujada por la caída del consumo interno, la apertura de las importaciones y la pérdida de competitividad de la producción nacional. Esta vez le tocó a Emilio Alal, una pyme con más de 100 años de trayectoria en el país, que decidió cerrar sus plantas productivas de hilados y telas en Goya, Corrientes, y su unidad de hilados en Villa Ángela, Chaco.
La medida implicó el despido de 250 trabajadores, según confirmó a El Cronista Eduardo Alal, directivo de la compañía. Desde la empresa señalaron que el actual escenario económico y comercial tornó inviable la continuidad de las operaciones y que no se vislumbran cambios relevantes en el corto ni en el mediano plazo.
En un comunicado, la empresa explicó que la decisión fue tomada luego de “haber agotado todas las instancias posibles”. Entre los factores que precipitaron el cierre mencionó la apertura “indiscriminada” de importaciones de hilados, telas y prendas de vestir -incluida ropa usada-, mayormente provenientes de Asia; la caída del poder adquisitivo, que impactó de lleno en la demanda; los elevados costos financieros, laborales y energéticos; la presión impositiva y el atraso cambiario.
La empresa fue fundada en 1913 por Emilio Alal y hoy es presidida por su bisnieto, Eduardo Alal. Su actividad estuvo históricamente vinculada a la fabricación de insumos para la industria del calzado, accesorios y talabartería, además de la producción de hilados de algodón y telas derivadas.
El caso se suma a una cadena de ajustes que se profundizó en el arranque de 2026. Grupo Dass, que ensambla zapatillas en la Argentina para marcas como Nike y Adidas, volvió a reducir su plantel con el despido de 43 trabajadores en su planta de Eldorado, Misiones, donde hoy concentra toda su operación local. Con ese recorte, la dotación quedó en torno a los 220 empleados.
La empresa evitó responder las consultas de este medio. Anteriormente, ya había avanzado con un fuerte ajuste en 2025, cuando redujo un 40% su personal en la planta misionera y cerró definitivamente su establecimiento de Coronel Suárez, en la provincia de Buenos Aires, una fábrica que producía exclusivamente para Adidas y que llegó a emplear a más de 600 operarios en sus años de mayor actividad. Hoy, Eldorado es su único centro industrial en el país y, según el gremio del sector, tiene producción asegurada solo hasta junio.
El impacto también se extendió a otras empresas del sector. Vicunha, productora de tela de denim que abastece a marcas nacionales como Kosiuko y María Cher, atraviesa un ajuste con suspensiones, paradas de producción y reducción de turnos.
“La producción cayó un 50% y la dotación un 20%”, explicó a El Cronista su presidente en la Argentina, Pablo Jedwabny, al detallar el impacto de la caída del consumo, el aumento de las importaciones y el encarecimiento del capital de trabajo.
Otro caso es el de TN & Platex, uno de los principales grupos textiles del país, que cerró por tiempo indeterminado su planta de Los Gutiérrez, Tucumán, y suspendió a 190 trabajadores. La compañía también redujo operaciones en La Rioja y Monte Caseros, Corrientes, con recortes en líneas de indumentaria y prendas deportivas.
Según la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad textil cayó 24% interanual en octubre de 2025, mientras que la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 32,5%, niveles comparables con los peores momentos de la pandemia. Desde diciembre de 2023, el sector perdió más de 16.000 empleos formales en todo el país.