PUMA (Plataforma Única de Monitoreo Ambiental) se fusionó con la estadounidense Regrow Ag, una empresa tecnológica del agro que recolecta y procesa datos del campo para gestionar el abastecimiento agrícola, la trazabilidad y el impacto ambiental de grandes compañías.

La operación apunta a resolver uno de los principales problemas del sector: la fragmentación de la información en las cadenas de suministro globales. Hoy, muchas empresas gestionan el origen de sus materias primas, las emisiones y los reportes regulatorios con sistemas separados.

De tal modo, explicaron las empresas, la integración de la infraestructura científica y de datos de Regrow, con el trabajo y la experiencia en el terreno de PUMA en América latina, permitirá construir una arquitectura de datos que abarque cultivos extensivos y ganadería “en las principales regiones de abastecimiento del mundo”.

En la práctica, esto permitirá a las empresas tener control sobre el origen de sus insumos, cumplir con regulaciones ambientales cada vez más exigentes a nivel global y reducir riesgos en auditorías.

“Esta fusión busca crear un estándar empresarial unificado para un abastecimiento a prueba de futuro. Las empresas líderes que dependen de las cadenas de suministro agrícolas ya no pueden permitirse gestionar las compras y la sostenibilidad de forma aislada a nivel regional. Al integrar PUMA a Regrow, ofrecemos una visión coherente y comparable de la resiliencia agrícola desde EE. UU., la Unión Europea y la región Asia-Pacífico a las regiones clave de abastecimiento de América latina”, dijo Anastasia Volkova, CEO de Regrow Ag.

Ambas firmas trabajan con grandes jugadores de la industria de alimentos y bebidas. Entre sus clientes se encuentran multinacionales como Cargill, Nestlé, General Mills y Lamb Weston, en el caso de Regrow, y Ambev, Bimbo y Heineken, por el lado de PUMA.

PUMA, por su parte, es una plataforma desarrollada en la Argentina que releva información directamente en campo -a través de técnicos y herramientas digitales- y la cruza con datos satelitales para monitorear prácticas agrícolas, uso de suelo y variables ambientales. Su foco está en aportar datos verificables para abastecimiento, certificaciones y reportes, especialmente en cadenas como granos y ganadería en la región.

El año pasado, la compañía compró ILabs, una startup argentina de inteligencia artificial aplicada a imágenes satelitales. A través de esta adquisición, la plataforma incorporó la posibilidad de verificar si una producción proviene de áreas libres de deforestación, una herramienta clave principalmente para las nuevas regulaciones ambientales que exige la Unión Europea.