“¡Francia!”. Rodrigo Santos se ríe, después de responder a una pregunta difícil: “¿A quién va a ver primero en el Mundial: a Messi o a Brasil?”.
“Messi logró algo imposible: que, en la final de 2022, los brasileños hincháramos por la Argentina para que él saliera campeón”, cuenta. Pero su visión positiva de la Argentina no sólo es en el fútbol, el asunto más importante en esta región del globo, al menos, cada cuatro años. Brasileño, de 53 años, lleva cuatro como número uno global de Bayer Crop Science, el negocio agrícola del gigante alemán. Y, desde esa función, no duda del potencial del país, algo que hoy considera con muchas más probabilidades de materializarse que en, al menos, la última década.
“Veo oportunidades que podrían atraer muchas más inversiones a la Argentina. Creo que se pueden destrabar muchas cosas para el potencial que veo en este país para la agricultura”, asegura, en su diálogo mano a mano con El Cronista, realizado en la sede de la empresa, en Munro.
Para Santos, hay tres temas determinantes. Uno, el entramado (“framework”, lo llama) regulatorio, sobre todo, en materia de propiedad intelectual, algo que un lustro atrás llevó a Bayer a decidir la paradoja de salir del negocio de soja en uno de los tres mayores países productores mundiales de esa oleaginosa.
Otro son los impuestos. Ve avances con las recientes reducciones de retenciones que decidió el Gobierno de Javier Milei. Y el tercero, la inestabilidad política: el péndulo histórico que tuvo el país durante décadas y que, en poco más de un año, volverá a ser una prueba de fuego, con las elecciones presidenciales.
“Espero que, independientemente de quién tome el liderazgo y haga ajustes, mantenga una dirección para el país. Eso es importante”, observa, desde la perspectiva que le dan sus estadías entre St. Louis, Missouri -headquarter de la ex Monsanto-, y Leverkusen, ciudad bávara donde está el board de Bayer, mesa a la que Santos tiene asignada una silla.
¿Qué lo trajo a la Argentina?
Es una buena pregunta. Vine mucho en los últimos 15, 20 años. Recientemente no, porque estuve más focalizado en otros países. Pero, ahora, vine. La Argentina tiene un gran potencial en agricultura. Sé que el sector ya es muy importante y, también, veo todo lo que pasa con la minería, el oil & gas y otros sectores. Pero la Argentina es uno de los países -y viajo mucho por el mundo- a los que llego y digo: ‘Guau, ciertamente hay mucho potencial en agricultura’. Veo las oportunidades que podrían atraer muchas más inversiones al país. Creo que se podrían destrabar para ese potencial no realizado. Espero que lo hagamos cada vez más realidad en los próximos años.
Tres años atrás, durante otra entrevista, dijo que son muy pocos los países en el mundo que castigan a sus exportaciones agrícolas. Hoy, es noticia la reducción de retenciones. ¿Cómo interpreta esa señal?
Es una gran señal. Al final del día, beneficiará a los productores y les permitirá invertir en innovación. Cuando digo invertir en innovación, no es sobre Bayer. Es acerca de equipos, de fertilizantes y de otros elementos que hacen a los productores argentinos más competitivos globalmente. Pienso que es una gran señal. Es algo que respaldará al sector en la Argentina. Porque, cuando comparo con otros países, (las retenciones) es una desventaja para los farmers de aquí en la competencia contra los de Brasil, los de los Estados Unidos, los de Canadá… Pero es una gran señal. Una señal que, realmente, puede mejorar al sector del agro, a desarrollar lo que tienen. Veo el potencial de incrementar producción, de tener más exportaciones y una economía más poderosa. Así que es algo que está en la dirección correcta.
¿Observa un cambio general en la economía del país?
Sí, lo veo. Se ve en la economía. Pero, también, les doy la bienvenida a todas las discusiones que están ocurriendo en el país, en términos del framework. Nosotros, Bayer, somos los más grandes inversores en innovación, en ciencia. Cada año, tenemos que tomar decisiones de dónde vamos a invertir más: si en los Estados Unidos, si en Europa, si en la Argentina… Para nosotros, por supuesto, un elemento muy importante es el framework regulatorio, el marco legal.
Estamos siguiendo las discusiones que están ocurriendo en la Argentina. Es una decisión del país, por supuesto. Pero podría ser muy interesante para la Argentina si ustedes mejoran el marco regulatorio para la industria de semillas, de la biotecnología. Esto podría atraer mucha inversión al país. Por eso, le damos la bienvenida no sólo al desarrollo de la economía. También, a las discusiones regulatorias que están ocurriendo aquí ahora.
Uno de esos debates es sobre los derechos de propiedad intelectual. ¿Qué expectativas tiene en ese punto, dado del caso que, por esa razón, Bayer decidió salir del negocio de soja en la Argentina?
Las expectativas son exactamente lo que hablamos: si tienes un mejor framework, las empresas pueden invertir, traer innovación y tener el retorno de su inversión. El monto de inversión que podrías atraer es masivo.
Hablemos de soja. Cuando comparo la soja en los Estados Unidos, la soja en Brasil y la soja en la Argentina, hoy, el monto de innovación y de inversión en los dos primeros países es mucho, mucho más de lo que está pasando en la Argentina. No hablo sólo de inversión de Bayer. Hablo del ecosistema: startups, empresas de biotecnología, de cría, equipamiento… Con una mejora de los derechos de IP, de la Ley de Semillas y el framework regulatorio, realmente, creo que esto puede ser muy importante para el país, y no sólo por el hecho de que habrá más inversión.
¿Por qué?
Porque lo que también pasa en esos países es que los productores ganan con eso. Porque atraes competencia y la competencia hace que los precios sean más justos en todos los insumos. Al final del día, esto puede generar una situación win-win. Ganan los productores, ganan las inversiones de la industria y gana el país, porque se generarán más ingresos por exportaciones.
¿Qué debería pasar para que considere que Bayer vuelva a estar en soja en la Argentina? ¿Sólo un cambio en la Ley de Semillas?
Es algo que seguimos. Lo vemos y trabajamos cada año con el equipo aquí. Realmente, siento que un cambio de legislación es muy importante. De nuevo: exactamente cuál es algo que le corresponde decidir al país. Pero pienso que es muy importante que tengas pasos muy concretos, que puedan ser sustentables, predecibles. Porque el elemento clave es que puedas predecir que las inversiones que vayas a hacer puedan tener su retorno. La legislación es importante. Pero hay otros elementos también.
¿Cuáles?
Bueno, uno son los impuestos. Eso les permite a los productores tener la capacidad de invertir en innovación. Todos esos elementos son importantes. Estamos siguiendo muy de cerca cómo evolucionan cuando pensamos en nuestra inversión aquí.
¿Le preocupa la estabilidad política? La Argentina tuvo una historia pendular y, en 2027, habrá elecciones presidenciales. ¿Es importante que haya pilares económicos de este gobierno que se mantengan?
Sí, sí. Sin entrar en los detalles políticos, lo que pasa en otros lados es que hay una visión del país, políticas que, independientemente de quién toma la presidencia, haga algunos ajustes. Pero la dirección es muy similar.
No vio eso en la Argentina…
Lo que pasó en la Argentina en el pasado fue un cambio más radical, de un lado a otro. Ojalá que, independientemente de quién tome el trabajo, haya una visión común para el futuro del país, una que mejore a la agricultura. Es un upside muy importante tener cierta predictibilidad en términos de estabilidad, de cuál es la dirección que el país está tomando. De nuevo: depende de quién tome el liderazgo, y haga ajustes, pero mantenga una dirección para el país. Eso es importante.
¿Le sorprendió la velocidad con la que la Argentina hizo mejoras económicas desde 2023?
Sí. Siento que hay muchas iniciativas para mejorar el sistema. Sé que hay grandes discusiones, debates, sobre lo que se está haciendo ahora. Pero es importante. Sin entrar en lo específico, porque no tengo el conocimiento local, que mejorar la economía, en general, es tan importante… para el productor, para la innovación, para la Argentina. Beneficiará al país. Lo puedo ver en distintos países. Al final del día, es cómo puedes hacer a la Argentina más competitiva para el mundo.
Mencionó el potencial de la Argentina como productor agrícola, que es histórico. ¿Hay algo de coyuntura que, en este momento, haga que esa oportunidad sea mayor?
Hay dos elementos extremadamente importantes: seguridad alimentaria y cambio climático. La agricultura puede ser una solución central para ambos. En seguridad alimentaria es claro, ¿no? La ecuación sigue estando ahí: tendremos 10.000 millones de personas en este planeta, habrá una demanda mucho más alta de consumo de proteínas, que está creciendo, especialmente, en Asia y lo hará en África. Cuando piensas en eso e, incluso, también en el cambio climático, en cómo reducir las emisiones de carbono, la agricultura es un elemento central de esa solución.
¿Cómo entra la Argentina en esa ecuación?
¿Por qué la Argentina encaja tan bien? ¿Por qué decimos que hay un potencial aquí? Cuando piensas en la agricultura de la Argentina, en los productores -y esto es muy importante-, hay muchos entrepreneurs, que están muy orientados a la tecnología, a las soluciones digitales… Puedo compararlo con otros países; lo veo. Cuando veo que hay una agricultura que es muy competitiva, cuando pienso en la demanda global que está ocurriendo ahora, y en el potencial que ustedes tienen, el match es perfecto.
Al margen de eso, está lo que está ocurriendo en el consumo de energía. Otros países están usando muchos commodities para energía: etanol, el maíz en los EstadosUnidos… Ves cada vez más de eso ocurriendo. Eso también puede ser una oportunidad para la Argentina, para ayudar a abastecer de alimentos al mundo y de exportar más cultivos para otros usos al mundo.
Hace tres años, Bayer reorientó todo su negocio global hacia la agricultura regenerativa y la Argentina tuvo un papel central en esa estrategia. ¿Cómo evolucionó el plan desde entonces, sobre todo, con la irrupción de nuevas tecnologías, como la IA?
Muchas discusiones que tuvimos y que eran conceptuales en ese momento, hoy, si vamos a un campo, ya las ves. Hay más de 2 millones de hectáreas de proyectos PRO Carbono (N.d.R.: un programa de Bayer de agricultura regenerativa, para captar emisiones de carbono) aquí en la Argentina. Tienes lo que llamamos “mercados integrados”, que está ocurriendo. Es muy único lo que está pasando.
Cuando lanzamos la estrategia en Nueva York, hace tres años, nuestra visión era que los productores transicionarían hacia un sistema en el que no sólo importara cuánto producen, sino cómo lo producen. Y eso es exactamente lo que ocurre aquí, lo que estoy viendo.
¿Por qué lo ve particularmente en la Argentina?
Porque los productores argentinos adoptan la innovación y la tecnología, la prueban. Eso los ayuda a producir más y, al mismo tiempo, a reducir las emisiones de carbono. Es algo realmente único.
Así que, en términos de tecnología, lo que vimos hace años está ocurriendo ahora mismo. Pero hay elementos nuevos. En términos geopolíticos, tuvimos los conflictos en Oriente medio y, de repente, los biocombustibles se vuelven más importantes que en el pasado. Esta mañana, de hecho, estuvimos debatiendo cómo traeríamos a la Argentina un nuevo cultivo para producir biocombustibles. Eso está bajo discusión ahora mismo. Por supuesto, los biocombustibles tendrán un espacio importante en el futuro y la Argentina también tiene potencial. Tenemos un nuevo cultivo que podemos traer y será un complemento para los productores.
¿Qué nuevo cultivo traerá?
A nivel mundial, estamos trabajando con tres: camelina, canola de invierno y otro que desarrollamos genéticamente, que es césped de cobertura. Son los llamados “intermedios”. Básicamente, los productores cosechan soja; en la temporada siguiente, maíz; o soja y soja… Lo que buscamos es que estos tres cultivos, que llamamos “cover crops”, sean para inversión del productor. Que se usen para mejorar el suelo o reducir emisiones de carbono.
Lo que estamos viendo es cómo traemos un cultivo intermedio aquí, que pueda ser cosechable y sirva para hacer biocombustible, especialmente, para aviación. La camelina es muy conocida y es algo donde estamos poniendo muchos esfuerzos. Es un gran ejemplo que podría tener un potencial aquí.
¿En qué medida el marco actual de derechos de propiedad es una restricción para tomar la decisión de traerlo?
Justamente, tuvimos esa discusión esta mañana. El framework regulatorio de IP y de Ley de Semillas en la Argentina también es muy importante para estos cultivos.
¿Qué otro potencial está viendo para el negocio en la Argentina? ¿Qué podría sumar la planta de Rojas a su producción?
Rojas tiene un papel importante. Es nuestra mayor planta en el mundo y, el último año, operó a máxima capacidad. Un trabajo, realmente, fabuloso del equipo aquí. De los sitios que tenemos, Rojas puede jugar un papel no sólo proveyendo a la Argentina, sino también abasteciendo a otros países. Hay una oportunidad. Exploraremos alternativas de exportación.
¿Cómo ve los avances que hace la Argentina en términos de abrir su economía a acuerdos de libre comercio? ¿Cómo podría beneficiar eso a esa idea de exportar desde Rojas?
Creo que, a mediano y largo plazo, estos elementos -una economía abierta y acuerdos de libre comercio- favorecerán al país. Porque la Argentina estará jugando en la economía global y tomará ventaja de esos convenios para maximizar aquello en lo que puede ser muy competitiva globalmente y abastecer al mundo con mayores exportaciones. Seguramente, habrá una transición. Pero esos acuerdos, eso drivers de una economía abierta, beneficiarán mucho al país.
Cuando le pregunté por los temas nuevos que irrumpieron en los últimos tres años, desde que Bayer lanzó su estrategia global, quedó pendiente hablar de la IA. Los productores argentinos tienen mucha información pero no la aprovechan. ¿La IA está ayudando a eso?
Totalmente. Es algo increíble. Los productores tienen muchísima data y la usan para ser más efectivos. Lo que veo ahora es exactamente eso. Vengo de un viaje a California. Me junté con todas las grandes bigtech: Microsoft, Google, Amazon… El potencial de la IA para ayudar a los productores a conectar todos los puntos y recibir recomendaciones es realmente único. La belleza de los agentes de IA es que el lenguaje es muy simple. Básicamente, puedes incluso hablar con ellos y hacen todo el trabajo.
Hay una oportunidad realmente única. Estamos exactamente en eso. Estamos invirtiendo mucho en IA para ayudar a conectar a los productores con todos los datos que tienen y la información del mercado, para darles una recomendación más precisa.
En el pasado, la alianza con Microsoft arrojó productos de software y apps para los productores. ¿La próxima generación de Bayer en eso son las soluciones de IA?
Sin duda. Queremos desarrollar algún soporte para los productores. Uno de los trabajos que tenemos es cómo creamos agentes que puedan ser un servicio. Que se les puedan hacer preguntas, miren los datos y vuelvan con recomendaciones. Claramente, es otra área en la que estamos invirtiendo. Estamos invirtiendo en biotecnología, en genética -que, también, hay grandes oportunidades aquí para la cría y la reproducción- y en la plataforma digital. Los agentes de IA se volvieron una importante muy inversión también para nosotros.