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Gador inauguró en la Argentina la primera planta de oligonucleótidos terapéuticos de América latina, una tecnología utilizada para desarrollar medicamentos de última generación para enfermedades genéticas. La inversión fue de u$s 21,5 millones y la nueva unidad ya comenzó a producir un tratamiento para Atrofia Muscular Espinal (AME).

La planta está ubicada en Pilar y le permitirá al laboratorio empezar a fabricar localmente este tipo de terapias, que hasta ahora dependían principalmente de productos importados.

Según explicó Alfredo Weber, director general de Gador, a El Cronista, el medicamento producido en el país tendrá un valor cercano al 50% del producto innovador original y estará orientado principalmente al sistema público de salud, obras sociales y prepagas.

Los oligonucleótidos terapéuticos sintéticos son medicamentos diseñados para actuar sobre la información genética y regular procesos biológicos alterados sin modificar el ADN del paciente. Hoy este tipo de terapias se utiliza principalmente para enfermedades poco frecuentes y es uno de los segmentos donde más están invirtiendo las grandes farmacéuticas globales.

“Hasta ahora este tipo de tratamientos dependía casi exclusivamente de productos importados. Poder desarrollarlos y producirlos localmente cambia mucho la capacidad de acceso”, aseguró Weber.

La compañía eligió comenzar con un tratamiento para AME, una enfermedad neuromuscular que afecta principalmente a niños y adolescentes. Según explicó el ejecutivo, el objetivo es avanzar después sobre otras terapias de alta complejidad y ampliar el desarrollo hacia nuevas patologías.

Un mercado dominado por importaciones

El ejecutivo explicó que uno de los principales desafíos de este tipo de terapias es el costo. Al tratarse de medicamentos de muy alta complejidad y con pocos fabricantes a nivel mundial, los precios suelen ser más elevados que los tratamientos tradicionales.

“Un menor precio contribuye a aliviar la carga financiera de los pagadores. Si bien el impacto en el paciente es indirecto, puede traducirse en autorizaciones más ágiles”, sostuvo Weber. Con esta planta, Gador busca empezar a ganar terreno en un área donde hasta ahora la Argentina prácticamente no tenía producción local.

El proyecto llevó alrededor de tres años e implicó incorporar equipamiento especializado, gran parte importado. Según reconoció Weber, el desarrollo de la planta tuvo que atravesar distintas dificultades vinculadas a la coyuntura argentina. “Es un país desafiante y, como en muchos proyectos industriales de esta magnitud, fue necesario sortear algunas dificultades propias del contexto”, afirmó.

La apuesta exportadora

En paralelo, Gador proyecta exportar cerca del 80% de la producción de la nueva planta. América latina será el primer mercado, aunque la empresa también trabaja en la apertura de destinos en Europa, Estados Unidos, Asia y Medio Oriente.

Actualmente, el laboratorio tiene presencia en más de 40 mercados y alrededor de 1500 empleados en la región. La nueva planta emplea hoy a más de 15 personas de manera directa y, según la empresa, generará otros 70 puestos de trabajo.

“El laboratorio trabaja actualmente sobre un pipeline de más de 100 proyectos en desarrollo vinculados a distintas patologías y apuntamos a seguir creciendo en el negocio de medicamentos especiales y enfermedades poco frecuentes”, concluyó.