El año arrancó con adversidad para la industria automotriz. En enero, se fabricaron 20.998 unidades, una caída del 30,1% contra el mismo mes de 2025, informó la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa).
El dato enciende luces amarillas porque el sector viene de dos años consecutivos de retroceso en producción, con preocupación por la caída de exportaciones. Por lo pronto, la cámara de las terminales mantiene prudencia antes de hacer pronósticos para 2026, al menos, antes del cierre del primer trimestre.
“Como estimamos a fin del año pasado, por la menor cantidad de días trabajados (3) y la menor cadencia diaria por las adecuaciones en las plantas para la producción de nuevos modelos, los datos reflejaron una menor actividad comparado con el mismo mes del año pasado”, explicó Rodrigo Pérez Graziano, presidente de Adefa.
En su informe mensual, la entidad indicó que la mayoría de las automotrices implementó vacaciones el mes pasado cuando, en años previos, esas paradas se habían adelantado a diciembre -sobre todo, a fines de 2023, cuando se quedaron sin flujo de piezas importadas por el cepo- y se distribuían hasta febrero.
“Para tener mayor precisión sobre el desempeño anual de las principales variables, habrá que aguardar al desarrollo del primer trimestre”, agregó Pérez Graziano.
Más allá de la diferencia de jornadas hábiles entre enero de 2025 y de 2026, y de los proyectos de inversión que se están implementando en algunas plantas (no en todas), lo cierto, es que en 2025 la producción de vehículos sumó 490.876 unidades, un 3,1% menos que en 2024 cuando, a su vez, cayó 17,1% contra 2023.
Al margen de los trabajos en las fábricas para recibir nuevos modelos -Volkswagen, Renault y Stellantis en Córdoba, por ejemplo-, también es cierto que incidieron la discontinuación de otros productos o, en algún caso, como Nissan, el cese definitivo de producción en el país. Sin embargo, el factor que más gravitó en la caída fue la baja de exportaciones: 10,8%, a 280.589 unidades el año pasado.
Más que sumarse a la discusión sobre el atraso (o no) del tipo de cambio, los ejecutivos de la industria prefirieron enfocar las causas de la pérdida de competitividad al lastre impositivo que cargan los vehículos fabricados en el país -en especial, tributos provinciales y municipales- y a la mayor competencia que enfrentan en sus principales mercados. En especial, los productos asiáticos y en Brasil, destino de casi el 70% de los autos y pick-ups made in Argentina exportados en 2025.
Eso varió poco en el primer mes de 2026. Las 9759 unidades exportadas -46,5% de la producción mensual; habían sido el 58,3% hace un año- fueron 12,3% menores a las de enero de 2025.
Brasil, destino en baja durante el año pasado, compró el 58,7%. Fueron 5730 unidades, 940 más que 12 meses antes. Sirvió para compensar las 1421 exportaciones perdidas a países de América central, 1034 a Paraguay, 436 a Chile y 294 a Uruguay, en su mayoría, mercados comercialmente más abiertos y, en consecuencia, competitivos con vehículos de otros orígenes. En total, la industria automotriz perdió 1373 despachos el mes pasado.
Otra luz de atención es la desaceleración de las ventas domésticas. En 2025, el mercado interno creció 47,8%, a 612.178 patentamientos, según la Asociación de Concesionarios de la República Argentina (Acara), y las ventas mayoristas lo hicieron 42,6%, a 411.406 unidades. Una semana después de que Acara reportara una baja del 4,9%, a 69.520 unidades, en el que históricamente es el mes más fuerte de ventas, Adefa confirmó esa desaceleración con las entregas de las automotrices a sus redes comerciales: en enero, comercializaron 34.333 vehículos, apenas 0,7% por encima del volumen de un año antes.
"Frente a un escenario internacional cada vez más desafiante, atravesado por la transformación tecnológica y la implementación de medidas para desarrollo industrial en los principales mercados internacionales, resulta indispensable continuar con el trabajo conjunto que se viene realizando con la cadena de valor y las autoridades nacionales para mejorar de manera sostenida la competitividad”, completó su análisis Pérez Graziano.
“En los últimos dos años, se avanzó en mejoras relevantes a nivel nacional, con reducción o eliminación de impuestos que tuvieron un impacto muy positivo en el sector, siendo fundamental continuar en esa senda y que a nivel provincial y municipal las acompañen, reduciendo los impuestos que gravan las exportaciones, al tiempo que también se debe avanzar en mejorar el acceso a nuevos mercados”, completó.