La derogación del decreto que obligaba a los colegios privados sin aporte estatal a definir y comunicar con anticipación las cuotas del ciclo siguiente introduce un cambio relevante en el mercado educativo. Con aranceles más flexibles, tanto las familias como las instituciones ganarán margen para ajustar sus presupuestos —aunque con menor previsibilidad— y los colegios podrán administrar sus costos de manera más eficiente, frente a un contexto todavía inflacionario.

Este martes el Gobierno derogó el Decreto 2417 que databa de 1993, que contemplaba un mecanismo de control sobre los aranceles de los colegios privados a los que les impedía ajustar las cuotas y matrículas de manera autónoma y sin aprobación estatal, tal como lo hacen las universidades y otros institutos educativos privados.

Según señaló esta mañana el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, en su cuenta de X (ex Twitter) el esquema previo obligaba a las escuelas a anticipar aumentos basados en proyecciones macroeconómicas inciertas, lo que muchas veces terminaba llevando el costo de la educación por encima del ritmo general de los precios.

Aumentos de aranceles versus inflación

Esto se refleja en aranceles que superan el índice general de precios. Tal es el caso de un jardín maternal en Capital Federal. El valor de la cuota en noviembre del año pasado por cuatro horas era de $277.000. Este mes vale $398.000, lo que arroja un incremento interanual del 43%. La inflación, en tanto, fue de 31,6% hasta septiembre de este año -último dato disponible-. No obstante, incluso si el IPC de octubre y noviembre siguiera la tendencia de los últimos meses (alrededor del 2%), la cuota aún estaría por encima del aumento generalizado de los precios en la economía argentina.

Lo mismo sucede en el caso de un colegio doble escolaridad en Pilar. En noviembre del año pasado, una familia pagaba $1 millón por dos niños. Hoy, la cuota ronda los $1,4 millones, lo que arroja un incremento del 38,7%. Nuevamente, por encima de la inflación, incluso sumando el 2% que proyecta para octubre el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que publica mensualmente el Banco Central.

De hecho, de acuerdo con los últimos datos del Indec, la educación subió, en promedio, un 45,9% hasta septiembre de 2025. Esto significa que precios subieron 14,1 puntos porcentuales por encima de la inflación acumulada hasta el noveno mes de este año.

Qué beneficios tendrán los colegios y qué ganan las familias

Entonces, a partir del cambio regulatorio que oficializó hoy el Gobierno, con aranceles más flexibles, los colegios privados tendrán margen para gestionar sus costos y ajustar sus cuotas en función de la inflación y los gastos operativos, sin depender de la aprobación estatal. Esto permitirá a las instituciones planificar inversiones en infraestructura, actualizar salarios o cubrir gastos inesperados de manera más eficiente.

Para las familias, aunque la medida implica mayor incertidumbre sobre el porcentaje y la periodicidad de los aumentos futuros, en algunos casos podría traducirse en incrementos más alineados con los costos reales del colegio. De esta manera, se evitarían las subas anticipadas para cubrirse de la inflación, como ocurría bajo el esquema anterior.

Además, el cambio podría modificar la competencia entre colegios. Aquellos con mejor capacidad de gestión de costos podrían atraer más alumnos, mientras que otros podrían verse presionados a ajustar sus precios para no perder matrícula.