

Hace unos años tuve un vehículo con transmisión CVT. Era negro y me encantaba mucho su línea, pero lo odiaba. No diré el modelo o marca porque podría incomodar a la parte francesa de la alianza entre una armadora gala y una nipona.
Lo cierto es que le tomé mala onda, incluso fobia, a todo lo relacionado con las siglas CVT.
Por eso me ha llamado mucho la atención la reciente estrategia de Nissan con su escuadra de sedanes y el despliegue de una nueva versión de la transmisión CVT.

En este caso, se trata de la Xtronic CVT (Versa), así como la más reciente versión CVT pura, o de segunda generación (Sentra). No pretendo hablar en sí de esta tecnología (para ello están los expertos en la industria automotriz, que realizan pruebas independientes y emiten sus veredictos).
Pero lo que sí he notado es una estrategia para hablar de cómo se mueven los Sentra y Versa 2026 de la armadora nipona y, por lo que advierto en sus comunicaciones un intento de reeducar al mercado.
Porque, me parece que hablando de tecnologías, a menos que uno tenga nociones de ingeniería o mecánica avanzada, un comprador podría pasar por alto si determinado vehículo tiene un mejor motor, o una suspensión más refinada o una transmisión más eficiente.
Con esto, quiero decir que un mejor producto, más allá de lo bonito que pueda ser un auto (como el que contaba al principio), debe transmitir confianza.
En este sentido, algo debe estar haciendo bien Nissan, que a pesar de que el mercado ha castigado a muchas armadoras tradicionales y hay nuevas tendencias de consumo, como la preferencia por modelos tipo SUV o Hatchback, o la entrada de las marcas chinas, muchos mexicanos siguen prefiriendo los ‘viejos confiables’ sedanes.
A pesar del estigma de la CVT, el Versa se mantiene como el rey del segmento toda vez que en 2025 vendió más de 90 mil unidades y al primer semestre de este año materia el trono, si bien a un ritmo más lento, con casi 37 mil.
Por su parte, el Sentra se mantiene en el top 10 de la categoría y seguramente dará la pelea con su lanzamiento de hace unas semanas de su nueva generación.
Algo a notar, en el tema que mencionaba del esfuerzo de Nissan por reeducar al mercado (o a consumidores que, como yo, nos causa rechazo la onda CVT… o ya no tanto), es que la empresa propone ocupar a expertos con perfiles técnicos para presentar sus avances y sus vehículos.
Más allá del influencer de moda, lo que se ve en este caso una propuesta que inyecta valor: ingenieros de confianza que traducen conceptos a experiencias cotidianas y válidas.
Al final, el reto de Nissan no es solo vender metal y ruedas; es convencer a conductores escépticos —como yo— de que el pasado quedó atrás y que la ingeniería actual merece una segunda oportunidad.
















