Las crecientes tensiones entre Estados Unidos y Canadá en torno al acuerdo trilateral añaden presión al futuro del pacto, considera la industria automotriz.
Durante el XXIV Congreso Internacional de la Industria Automotriz de México (CIIAM), Kenneth Smith Ramos, socio de AGON, señaló que las propuestas de Estados Unidos que buscan hacer más estrictas las reglas de origen del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) son “inaceptables” para los otros dos socios, pues rompen con la lógica de la proveeduría regional.
Washington busca elevar a 85% el requisito mínimo de contenido regional para evitar aranceles a los autos fabricados en la región, así como subir a 50% el contenido estadounidense.
A esto se suman los aranceles impuestos al acero y el aluminio, que obstaculizan el comercio trilateral, considera Kenneth Smith.
Un tercer factor de riesgo para el T-MEC es el colapso de las negociaciones entre Estados Unidos y Canadá, pues genera urgencia para que Estados Unidos busque algún tipo de anuncio con México antes de fin de año, aunque no necesariamente se trate de un acuerdo completo, sino más bien un marco interino.
Sin embargo, el analista contrastó que México es “indispensable” para que Estados Unidos pueda competir con China en el largo plazo, y es un argumento que debe reforzarse en las mesas de revisión.
En este sentido, Kenneth Smith refirió que China tiene una sobreproducción de autos de 50% a 55%, que se suma a una caída en las ventas internas, un combo que impulsa la exportación de unidades asiáticas al resto del mundo.
Solo en México, el analista refirió que la participación de mercado de autos provenientes de China pasó de 2% hasta 25%, aunque cayeron una tercera parte después de la implementación de aranceles por parte de la Secretaría de Economía.
Escenario futuro del T-MEC
En su participación, Michael Robinet, Vicepresidente de Estrategia de Pronósticos de Mobility Global, señaló que el año pasado los Fabricantes de Equipo Original (OEM, por sus siglas en inglés), pagaron más de u$s 9,000 millones en aranceles a Estados Unidos, lo que equivale al costo de cuatro plantas de ensamblaje nuevas.
Desde su perspectiva, el T-MEC tiene tres escenarios futuros.
1. Acuerdo “a lápiz”: Se trata de un pacto interino que se firmaría antes del fin de año y daría margen para seguir con la revisión.
2. TLC “zombie”: Este escenario implica sacar del acuerdo a industrias clave.
3. Acuerdos independientes: Los socios firmarían tres acuerdos bilaterales, lo cual significaría una “pesadilla” logística.
Además, el sector automotriz internacional enfrenta una crisis en producción y ventas globales.
Michael Robinet detalló que la producción mundial de autos ligeros rondará 91.5 millones de unidades este año, una cifra “baja” respecto a los pronósticos, afectada por la guerra entre Estados Unidos e Irán, la desaceleración en China y una menor asequibilidad para los consumidores.
Además, la producción europea disminuyó de 22 millones de unidades en 2018 hasta unos 15 millones actualmente, impulsada por la pérdida de mercados de exportación y una postura más insular y regional.
También las ventas en China cayeron cerca del 18% este año, frente a solo un 6% en producción.
“La diferencia se está absorbiendo mediante exportaciones”, añadió.
El riesgo del futuro del T-MEC ocurre pese a que ha demostrado ser un éxito, pues de acuerdo con Matt Blunt, Presidente del American Automotive Policy Council, América del Norte produce alrededor de
una quinta parte de los automóviles del mundo y, actualmente, el 68% de la producción norteamericana se realiza en Estados Unidos.
Añadió que desde 2018, el T-MEC ha impulsado aproximadamente u$s 450,000 millones en inversiones en el sector automotriz, de los cuales tres cuartas partes se han destinado a Estados Unidos.