La presidenta Claudia Sheinbaum descartó viajar a Brasil para firmar el acuerdo entre Pemex y Petrobras, un plan que se cocina desde Brasilia y que fue propuesto desde marzo de este año.
La mandataria se había comprometido a realizar el viaje desde mayo; sin embargo, al final dijo que será una delegación de Pemex la que viajará la próxima semana para firmar el acuerdo con la petrolera brasileña.
En ese convenio, las empresas del Estado buscan aliarse para impulsar la exploración petrolera en aguas profundas del Golfo de México, así como impulsar la refinación de biocombustibles.
Petrobras es reconocido como líder mundial en la tecnología de extracción de crudo en aguas profundas y ultraprofundas, un pie del que cojea Pemex, pues carece de los medios técnicos y económicos para realizar este tipo de proyectos.
Además, Petrobras cuenta con una producción petrolera que alcanzó su máximo histórico a principios de este año, con un promedio de 3.23 millones de barriles diarios, prácticamente el doble de lo que produce Pemex en la actualidad.
Solo en el primer trimestre de este año, la compañía brasileña reportó un incremento de 16.3% anual en la producción de hidrocarburos, de acuerdo con su informe trimestral.
A diferencia de Pemex, Petrobras no solo tiene áreas de extracción de petróleo dentro de su país, pues también produce hidrocarburos en naciones como Estados Unidos, Bolivia y Colombia.
Además, la relación entre ambos gobiernos ha sido cercana desde las administraciones anteriores.
Ambas administraciones tienen visiones similares sobre el futuro energético que deben seguir sus empresas petroleras, aunque Petrobras no es totalmente una empresa del Estado.
El gobierno tiene 50.26% de las acciones con derecho a voto y el resto es poseído por el mercado, por lo que, si bien es una empresa controlada por el Estado, tiene una amplia participación de capital privado.