En esta noticia

Los bares trascienden el negocio para convertirse en un centro de convivencia, relajación y experiencias, y México es el segundo escaparate más grande que demuestra la importancia de estos negocios más allá de generar dinero.

La clásica imagen del cliente utilizando al cantinero como un extraño sustituto del psicólogo no está muy alejada de la realidad. Un estudio entre cinco economías, que incluye a Estados Unidos, Reino Unido, Brasil, Corea del Sur y México, demuestra que en este último país la visita a los bares registra la segunda mayor frecuencia.

Fuente: ShutterstockShutterstock

Llegar al viernes y terminar la semana de trabajo muchas veces significa inaugurar el fin de semana en un bar cercano al trabajo o al hogar para desahogarse de la tensión acumulada en cinco (o a veces seis) días hábiles.

El análisis, realizado por la cervecera Ab InBev, que actualmente es dueña de las cervezas de Grupo Modelo, en conjunto con Oxford Economics, demuestra que los mexicanos, solo detrás de los brasileños, son los clientes que visitan con mayor frecuencia este tipo de establecimientos, ya sea cantina, bar o pulquería.

Uno de cada cuatro participantes de la encuesta en México dijeron asistir al menos una vez a la semana a su bar de preferencia, pero no van con el único objetivo de beber. Mientras que dos de cada tres dijeron que visitan su bar favorito al menos una vez al mes.

Los motivos por los que asisten a estos sitios son variados, pero la razón principal es relajarse. El análisis detalla que ocho de cada 10 habitantes del país se sienten relajados después de visitar un bar, al tiempo que 75% dice que se siente de mejor humor.

“Además de su contribución económica, los bares en México generan valor social al proporcionar espacios donde las personas pueden conectar, relajarse y compartir experiencias. Esta estimación refleja la importancia que las personas le dan a mantener el acceso a estos lugares en su localidad, según las respuestas de la encuesta”, señaló el estudio “El impacto de los bares en las economías locales, la comunidad y la conexión”.

El tamaño del pastel

Entre los cinco mercados analizados, México es el que tiene menor valor, pues el año pasado el mercado mexicano de bares, cantinas y similares, alcanzó u$s 2,700 millones, que se dividen entre la actividad directa de los establecimientos, la cadena de proveeduría y el gasto en salarios.

Este mercado implica más de 30 mil establecimientos relacionados con el consumo de alcohol en sitio, así como 163 mil empleos directos e indirectos.

La clientela asciende a 16.3 millones de mexicanos que asisten a los bares al menos una vez al mes.

“Los bares hacen una contribución significativa a la economía mexicana, reflejando su rol como espacios importantes donde las personas asisten en grupo y se mantienen conectadas”, dice el estudio.

Su impacto se extiende más allá de las operaciones, añade, respaldando la actividad a través de las cadenas de proveeduría y un gasto más amplio del consumidor, capturado a través de canales directos, indirectos e inducidos.

“La huella amplia refleja el alcance del sector en las comunidades, donde los bares generan empleos, actividad empresarial e ingresos públicos. Juntos estos efectos resaltan la importancia de los bares, no solo en el sector de hospitalidad, sino como uno de los motores de la actividad económica en todo el país”, dice la encuesta.