MÉRIDA.- El Gobierno Federal busca contener la inflación al “sugerir” un tope de precio al sector gasolinero para el diésel, de MXN $27 por litro; sin embargo, la realidad para aproximadamente la tercera parte de las estaciones de servicio que venden el combustible en zonas rurales, es inviable vender a este precio sin tener pérdidas.
Entre el precio de Pemex, los costos logísticos, los costos de operación y el robo en carretera, para operar, dice Jaime, quien pidió el anonimato, tendría que vender el litro de diésel a aproximadamente MXN $28 por litro, eso todavía no incluye las ganancias.
De acuerdo con el empresario, quien con una gasolinera surte a dos poblaciones que suman en conjunto 17 mil habitantes en el Occidente del país, el costo al que compra el combustible en Pemex es de MXN $25.30 por litro, a eso se suman 70 centavos de flete y el robo en carretera de aproximadamente 30 centavos por litro.
El costo de operación ya en la estación de servicio, añade, es de MXN $1.60 por litro. En suma, los costos operativos de este empresario gasolinero es de MXN $27.9 pesos, a lo que todavía faltaría sumar la ganancia.
Vender a MXN $27 por litro representa una pérdida de 90 centavos para el empresario, pero, dice, esta es la realidad de prácticamente todas las gasolineras que trabajan en el sector rural.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum pidió a los gasolineros vender, de forma voluntaria, el diésel a un precio máximo de MXN $27 por litro; sin embargo, para Jaime, el acuerdo no es voluntario, pues existen diferentes métodos de extorsión por parte de las autoridades, que van desde las mantas de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), hasta el cierre de las gasolineras por parte de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA).
“El problema es que no es un pacto voluntario, nos están extorsionando, activaron toda la maquinaria del país, o sea el SAT, la Profeco, la ASEA, para llegar y hacer un terrorismo durísimo”, dijo.
Duras decisiones
Entre las alternativas que baraja el empresario es analizar la situación del abasto. Aclara que si no le alcanza el dinero para comprar, habrá momentos en los que haya combustible y otros en los que no.
En una conferencia previa en la Onexpo 2026 Convención & Expo, Ildefonso Guajardo, exsecretario de Economía, advirtió que el control de precios genera desabasto.
En el caso particular de la gasolinera que tiene entre esos dos poblados, ahí se surten patrullas de policía, una ambulancia, pero también se surte la maquinaria para la siembra y la cosecha de las actividades rurales.
“Ahorita la demanda de combustible bajó, porque ya pasó la cosecha, pero cuando venga la siembra, si no hay diésel, va a haber problemas en la región”, comentó.
“Yo tenía algunos créditos para microempresarios, pues se los voy a quitar, o sea, no puedo estar regalando dinero. Ahora, la otra es si tengo que vender a 27 que no me sale, pues tener producto de pronto sí, de pronto no”, lamentó.
Otra alternativa, añadió, es recortar turnos, cerrar por la noche y reducir el personal. Actualmente, en las tres estaciones de servicio que opera, Jaime tiene 13 despachadores, y analiza bajar el número a 5, así como reducir los horarios de atención.
El otro huachicol
Otro factor que afecta al mercado gasolinero, desde la perspectiva de Jaime, son los tres tipos de huachicol: el fiscal, el de las tuberías de Pemex y uno que le pega directamente a los empresarios.
Este último consiste en que el crimen organizado detiene a las pipas de los empresarios que tienen que trasladar su combustible por largas distancias.
Con retenes ilícitos, las mafias detienen a las pipas y “les bajan” 800 litros, dijo.
Lo peor, añade, es que convierten esos 800 litros en 2,000, pues rebajan el combustible con naftas que le roban a Pemex y lo revenden ya sea en otras gasolineras, o bien, en puestos clandestinos.
Además, se enfrenta a otra competencia desleal de “tamberos”, que son personas que llegan a las estaciones de servicio, se llevan gasolina en tambos y la venden al precio que quieren en las zonas donde no hay combustible.
“Es una reventa legal, si tú quieres, compran gasolina legal, pero ellos lo pueden vender al precio que se les dé su chingada de gana con cero seguridad, con tambos en su casa, con eso qué van a provocar”, advirtió.