El mercado de autos seminuevos y usados en México vive un dinamismo que supera el ritmo general de la economía nacional. Mientras que la economía del país registra crecimientos moderados, la compra-venta de vehículos de segunda mano expande su volumen a tasas cercanas al 5% anual, convirtiéndose en una pieza clave de la movilidad y el patrimonio de las familias, revela un estudio elaborado por la consultora The Competitive Intellience Unit (The CIU).
Sin embargo, detrás de este crecimiento y de un parque vehicular privado que ya supera las 40.6 millones de unidades en circulación, el sector arrastra distorsiones estructurales: una pronunciada brecha socioeconómica en la tenencia, escasa bancarización para el financiamiento y un dominio de la informalidad en el negocio de la compra venta de autos de segunda mano, explicó Ernesto Piedras, director general de The CIU en conferencia.
En este escenario, empresas del ecosistema de tecnología y movilidad —donde destacan actores como la startup de compraventa de autos seminuevos, Kavak, así como brazos financieros de grupos automotrices y bancarios— buscan abrirse paso y capturar una cuota en un mercado que aún opera mayoritariamente fuera del comercio formal.
Un mercado cuatro veces mayor al de autos nuevos
De acuerdo con estimaciones del sector y datos recopilados por la consultora The CIU, por encargo de Kavak, por cada automóvil nuevo que se comercializa en las agencias del país, en el mercado secundario se venden aproximadamente 4.2 vehículos usados.
Asimismo, seis de cada diez compradores en México optan por adquirir un auto usado en lugar de uno de agencia.
A pesar de la alta demanda, la tenencia vehicular no está repartida de manera equitativa. Datos del estudio Kavak como puerta de entrada al primer automóvil revelan que en el nivel socioeconómico más alto (AB), el 98.8% de las personas cuenta con vehículo propio. En contraste, en la base de la pirámide (niveles D y E) —que representa a la mayoría de la población—, la penetración de un auto apenas alcanza el 18.7%.
El reto ya no es convencer a más personas de comprar un auto. Es permitir que las que ya quieren, puedan, señaló Piedras, destacando que cerca del 72% de quienes no cuentan con auto atribuyen la causa a ingresos insuficientes o falta de capital para el enganche, mientras que un 14.1% apunta a la ausencia de financiamiento.
Las barreras: financiar y formalizar
El mercado de seminuevos en México sigue siendo predominantemente informal. Se estima que alrededor del 98.5% de las transacciones entre particulares, en lotes tradicionales o mediante redes sociales se realizan sin garantías formales o esquemas institucionales.
Esta informalidad genera dos grandes cuellos de botella: asimetría de información y desconfianza, y restricción crediticia.
Un 56% de los consumidores percibe como poco o nada confiable comprar un auto usado en establecimientos tradicionales o entre particulares. Además, el 67% de quienes compran en lotes y el 43% de quienes realizan la transacción con un particular reportan haber descubierto fallas o problemas ocultos posteriormente
Asimismo, la banca tradicional históricamente ha limitado los créditos para autos de segunda mano debido a la dificultad de evaluar el riesgo del activo o del comprador informal.
“De pronto nos veíamos con las agencias y financiadoras y decíamos ‘tenemos que competir’. En realidad, la propia corriente nos acabó poniendo del mismo lado de la mesa a todos. Contra lo que estamos batallando y lo que tenemos delante del otro lado de la mesa es la informalidad”, explicó Saúl Crespo, vicepresidente de asuntos públicos de Kavak, al referirse al panorama competitivo del sector.
Crespo puntualizó que el ecosistema formalizado sólo ha capturado cerca del 1.5% del total del mercado de seminuevos en el país. En el caso particular de Kavak, el marketplace contabiliza 120,000 transacciones al año únicamente en México, una cifra que contempla tanto las compras como las ventas de vehículos que realiza la plataforma.
Para seguir creciendo en este mercado, Kavak ha fortalecido su oferta de crédito desde 2021, cuando incluso creó una entidad aparte, llamada Kuna para gestionar la parte financiera de la startup valuada en u$s 2.2 millones de dólares. Actualmente, el 60% de las transacciones a través de Kavak pasan por algún producto de crédito, aseguró Crespo.
Durante el cuarto trimestre de 2025 (datos más recientes compartidos por la compañía), Kavak alcanzó un promedio anual de u$s 600 millones de dólares en créditos otorgados a sus clientes, iniciando 2026 con un crecimiento cercano al 100% en su vertical fintech.
Lo anterior es posible, en gran parte, gracias al análisis de datos que ahora está apoyado de inteligencia artificial para evaluar el riesgo de crédito de los solicitantes, incluso cuando no cuentan con un historial crediticio tradicional.
El reto para los actores que buscan posicionarse en esta industria —tanto plataformas nativas digitales como redes de agencias tradicionales— será acelerar el paso de la informalidad a la institucionalización, democratizando el crédito y ofreciendo certidumbre técnica en un mercado multimillonario que aún se encuentra en plena fase de reorganización.