

La generación Z concentró 18.92% de los créditos activos en México durante junio de 2026, de acuerdo con información de Círculo de Crédito, lo que muestra una incorporación temprana de los jóvenes al sistema crediticio, aunque con obligaciones de menor tamaño frente a otras generaciones.
Las personas de esta generación registraron los saldos y montos promedio más bajos entre las cuatro generaciones analizadas. En el caso de las mujeres, el saldo promedio fue de MXN $5,925, mientras que para los hombres alcanzó 5,531.
En cuanto al monto promedio, las mujeres registraron MXN $9,429 y los hombres 8,627.
“La participación de la generación Z en el sistema crediticio es relevante, pero su trayectoria no comienza necesariamente con un financiamiento de gran monto. Cada obligación, por pequeña que sea, deja información en el historial de crédito y se convierte en un antecedente para las decisiones financieras que se tomen más adelante”, señaló Juan Manuel Ruiz Palmieri, CEO de Círculo de Crédito.
Créditos pequeños también construyen historial
Círculo de Crédito señaló que cada compromiso registrado aporta información sobre las condiciones aceptadas y la manera en que se administra durante su vigencia, por lo que incluso los financiamientos de menor monto pueden formar parte de la trayectoria crediticia de una persona.
Sin embargo, las cifras no permiten determinar a qué tipo de producto corresponde cada registro, si se trata de los primeros financiamientos de los jóvenes o cuál es su capacidad de pago.
Ante ello, la firma recomendó revisar el monto, plazo y costo total antes de contratar un financiamiento, así como comparar el pago con los ingresos y gastos actuales e identificar las fechas y cantidades que deberán cubrirse cada mes.
También recomendó consultar periódicamente la información incluida en el historial crediticio para conocer los créditos registrados, revisar el comportamiento de pago y detectar cualquier información que deba aclararse.
La firma destacó que es importante diferenciar entre el crédito disponible y la capacidad de pago, ya que el monto autorizado no equivale automáticamente a la cantidad que una persona puede cubrir sin presionar sus finanzas.
La capacidad de pago depende de los ingresos disponibles, los gastos cotidianos y los compromisos financieros activos. Una mensualidad puede parecer manejable de manera individual, pero al sumarse con compras a plazos, servicios, transporte, renta o gastos educativos puede representar una parte importante del ingreso futuro.
“El caso de la generación Z nos recuerda que ningún crédito es demasiado pequeño para formar parte de un historial crediticio. Lo importante, para cualquier persona, es que cada decisión se tome con claridad sobre lo que implica, cuánto tiempo permanecerá activa y cómo convivirá con todos los compromisos”, concluyó Ruiz Palmieri.














