En poco más de un año, la legaltech Magnar, de origen chileno, se ha expandido a siete mercados. Expansión que se acelerará por América Latina tras captar una inyección de u$s 8 millones de dólares, en una ronda Serie A liderada por el fondo británico 6 Degrees Capital y el mexicano Hi Ventures.
Andrés Arellano, CEO y cofundador de Magnar, dijo a El Cronista que utilizará este financiamiento para consolidar su presencia en los países donde ya opera y, sobre todo, para acelerar su llegada a México y Brasil, dos mercados que la compañía espera convertir en sus principales fuentes de ingresos dentro de los próximos 12 meses.
La ronda, detalló, contó con la participación de FEN Ventures, Platanus Ventures y Nascent Ventures. También se incorporaron como inversionistas el despacho argentino Beccar Varela y, previamente, el chileno Carey, en una apuesta poco habitual: que grandes firmas jurídicas se conviertan también en accionistas de una compañía que desarrolla tecnología para su propia industria.
Magnar nació hace poco más de un año como un asistente legal basado en inteligencia artificial (IA) para abogados y despachos. Hoy la compañía reporta más de 30,000 usuarios y 350 estudios jurídicos en siete países: Chile, Perú, Colombia, Argentina, Ecuador, Costa Rica y Uruguay.
A los 12 meses de operación, Magnar tenía cinco personas, una facturación anual superior a u$s 3 millones y un churn cercano a cero, según Arellano.
Con la nueva ronda, Magnar prepara oficinas y equipos locales en México y Brasil, mercados que, juntos, suman cerca de 1.9 millones de abogados, estima Arellano.
La compañía espera llegar a unos 10 empleados en México y otros 10 en Brasil durante los próximos meses, frente a un equipo total que actualmente supera las 20 personas.
En México, Magnar ya cuenta con usuarios individuales de pago y está realizando pilotos con despachos jurídicos. El objetivo inicial será conquistar a las firmas más grandes y exigentes del mercado para utilizarlas como una validación de la tecnología antes de ampliar la apuesta al resto del mercado.
“Nuestro primer objetivo es lograr trabajar con los más exigentes, que nos evalúen, que se den cuenta que es un tremendo producto”, explica.
La velocidad es parte de la tesis de negocio. Arellano explica que, a diferencia de otros softwares jurídicos que requieren procesos largos de implementación, Magnar puede empezar a entregar valor rápidamente.
“Podemos porque la naturaleza del producto no requiere una gran implementación para que los clientes la empiecen a utilizar, sino que es muy rápida la adopción y el valor también”, dice.
De Lemontech a una nueva apuesta por la IA legal
Detrás de la expansión hay un equipo fundador con experiencia previa en la industria legaltech y en startups latinoamericanas.
Arellano fue, durante cuatro años, CTO de Lemontech una de las compañías pioneras en tecnología jurídica de Chile, donde conoció de primera mano el mercado latinoamericano. Lemontech abrió su oficina en Ciudad de México en 2016 y actualmente tiene presencia en 19 países y más de 27,000 usuarios activos.
Andrés Rodríguez, cofundador y actual Chief Revenue Officer de Magnar, trabajó junto a Arellano en esa compañía como CRO. Su experiencia comercial dentro del mismo mercado es ahora parte de la estrategia de expansión de Magnar.
El tercer fundador, Nicolás López Jullian, es cofundador de Justo, startup chilena de delivery para restaurantes que pasó por Y Combinator y que en México trabaja con La Casa de Toño. Arellano ya había trabajado con él y decidió sumar su experiencia tecnológica al proyecto.
La combinación es deliberada: dos ingenieros de computación —Arellano y López— y un ejecutivo comercial con experiencia en legaltech. Arellano, además, había estado al frente de la Oficina de Gobierno Digital del gobierno chileno durante cuatro años, una experiencia que lo acercó al cruce entre tecnología, regulación y sector público.
La apuesta parte de una particularidad del mercado jurídico: la inteligencia artificial puede transformar una industria cuyo principal insumo es la información escrita, pero a diferencia del software, las leyes y regulaciones cambian de un país a otro.
“Seguro que se puede atender mucho mejor a la región si es que uno se especializa en una jurisdicción particular. Ahí está la oportunidad”, señala Arellano.
Convertirse en el “sistema operativo” del abogado
Magnar no busca competir únicamente como un chatbot jurídico. Su ambición es convertirse en una plataforma integral para el trabajo de los abogados.
El producto está integrado con Microsoft Word y Outlook y combina investigación jurídica, análisis de documentos y redacción con herramientas como firma digital, gestión documental y gestión de contratos.
“La visión a nivel de producto que tenemos es ser el sistema operativo para el trabajo legal completo”, dice Arellano.
La oportunidad está también en reemplazar parte de un ecosistema de software jurídico que, según el ejecutivo, arrastra tecnología de generaciones anteriores.
La compañía busca integrar en una misma plataforma funciones que tradicionalmente se contrataban por separado y, en algunos casos, con proveedores más costosos. Su modelo de negocio comenzó cobrando únicamente por uso y con usuarios ilimitados, pero ahora está migrando hacia un esquema híbrido entre licencias y consumo de inteligencia artificial.
El primer nivel será gratuito y habrá tres niveles pagados —base, plus y pro— con diferentes capacidades de cómputo.
Ese cambio responde a uno de los problemas particulares del software basado en inteligencia artificial: el costo variable de procesamiento. “Las soluciones basadas en AI tienen un desafío que es bien difícil, el tema del pricing”, explica Arellano.
Una base jurídica propia para cada país
Una parte importante de los u$s 8 millones irá a una infraestructura menos visible para el usuario final, pero central para el negocio: las bases de datos jurídicas específicas de cada mercado.
Magnar está construyendo bases con legislación, jurisprudencia y regulación de cada país. Para México, por ejemplo, el trabajo debe contemplar tanto el nivel federal como el estatal.
La empresa cuenta actualmente con más de 20 empleados y un equipo externo de unas 40 personas —alrededor de 35 ingenieros y cinco abogados— dedicado a la construcción de estas bases.
Aproximadamente 20% de la ronda se destinará a acelerar este componente, mientras que otra parte importante irá a la expansión de los equipos comerciales, de soporte y de los llamados legal engineers, abogados con perfil tecnológico que ayudan a los clientes a aprovechar la plataforma.
La infraestructura también responde a uno de los principales riesgos de la IA generativa en el ámbito jurídico: las alucinaciones.
Arellano no sostiene que el problema haya desaparecido. Por el contrario, considera que seguirá existiendo porque forma parte del funcionamiento de los modelos de lenguaje.
“La IA y los modelos alucinan y van a seguir alucinando porque están construidos así estructuralmente”, afirma.
La estrategia de Magnar es reducir ese riesgo haciendo que las respuestas se apoyen en su propia base jurídica y mostrando al usuario los documentos oficiales utilizados como fuente.