El sector de hidrocarburos mexicano le volvió a abrir la puerta a la iniciativa privada, pues Pemex no tiene la tecnología para implementar el fracking en los campos no convencionales de gas que existen en el país.
En la conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que el Gobierno Federal analiza la posibilidad de permitir la participación privada en el desarrollo de estos recursos, mediante el esquema de contratos mixtos que permite la Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar.
Este es el segundo cambio en el discurso que implementa la presidenta en materia energética en la misma cantidad de días.
En el sexenio pasado, las empresas que habían ganado campos petroleros en las rondas implementadas durante la administración del expresidente Enrique Peña Nieto, enfrentaron diversas dificultades, que pusieron freno al desarrollo de estas actividades.
El expresidente Andrés Manuel López Obrador se opuso a que el sector privado extrajera hidrocarburos en el país, además de que implementó una prohibición sobre el fracturamiento hidráulico como técnica de extracción de gas natural.
Incluso, el expresidente tabasqueño frenó la implementación de las rondas petroleras, que todavía tenían pendiente la asignación de campos de gas no convencionales.
Sin embargo, en dos días, la presidenta abrió la puerta al fracking y a la participación de las empresas privadas para la extracción de gas natural, principalmente en la Cuenca de Burgos, que se ubica entre Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León.
¿Fracking sustentable?
En la conferencia de prensa, la presidenta justificó el cambio de política energética a partir de la promesa de implementar la extracción con técnicas más sustentables.
“Son nuevas tecnologías de explotación con menores impactos ambientales que nos abren la posibilidad de utilizar ese gas. Pero, además, la otra, ya lo estamos utilizando, nada más que queda a 100 metros de la frontera”, explicó.
Sheinbaum Pardo prometió que las nuevas técnicas del fracking permiten que no se utilice agua potable para su implementación y destacó la importancia de fortalecer la soberanía nacional, al recordar que el problema principal del fracturamiento de roca es el uso intensivo de agua, a lo que se suma el uso de productos químicos que son difíciles de eliminar de forma posterior y pueden contaminar los mantos acuáticos.
“¿Vamos a utilizar el agua potable? No. Lo que dijimos ayer es: en este mundo México debe garantizar su soberanía”, afirmó.
Esta agua se inyecta a los pozos para que rompan las piedras y salga el gas natural.
Sin embargo, más de 80 organizaciones no gubernamentales, entre las que se incluye “No al Fracking” señalan que no existe una práctica conocida como “fracking sustentable”.
La evidencia científica, dijeron, demuestra que los efectos nocivos del ‘fracking’ ha sido compilada por científicos independientes y de Estados Unidos desde hace 15 años, a través de más de 2,300 estudios científicos.
Además, el uso de agua residual o tratada para el fracking no es viable económicamente, por sus altos costos, que implican entre u$s 5 y u$s 10 millones adicionales en costos por cada instalación.
“La soberanía energética no se logrará a través de la extracción de las reservas menguantes de gas en México. Aún cuando se pudiera extraer todo el gas que hay en nuestro subsuelo, este sería insuficiente para abastecer la creciente demanda de gas fósil”, comentaron las ONG en un comunicado.
Potencial de avance
Las reservas de gas shale en México se ubican entre 545 y 681 billones de pies cúbicos, de acuerdo con estimaciones de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) y la Agencia de Información Energética de Estados Unidos, lo que ubica al país en el top 10 mundial.
Además, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) señaló que entre 2008 y 2026 Estados Unidos logró duplicar la producción de gas natural, a partir de la implementación de fracking, al pasar de 60 a 119 millones de pies cúbicos en ese periodo.
A partir del inicio del fracking, Estados Unidos se convirtió en el mayor productor del mundo y el principal exportador de gas a México.
En el mismo periodo, la producción de gas natural en México cayó de 6.5 a 3.9 miles de millones de pies cúbicos diarios en el mismo periodo.
En 2025 México importó 6.6 miles de millones de pies cúbicos diarios, de los cuales depende gran parte de la actividad industrial y el sistema eléctrico mexicano, detalló el IMCO.
El organismo no gubernamental señaló que otro factor que juega en la extracción de gas shale es el precio que paga México por las importaciones, así como la rentabilidad del sector.
El precio spot del gas Henry Hub promedió u$s 3.5 por millón de unidades térmicas británicas (MMBtu) entre 2020 y 2026. A ese nivel, la rentabilidad de proyectos no convencionales depende de la escala de producción.
“Estados Unidos tiene costos de producción competitivos en yacimientos no convencionales, oscilan entre u$s 2 y u$s 4 MMBtu. En contraste, México enfrentaría
mayores costos iniciales por la falta de infraestructura y experiencia técnica, lo que limita su competitividad en el corto plazo”, detalló.