Las mujeres del campo mexicano tienen un doble reto para desarrollar sus actividades productivas, coincidieron funcionarios durante la quinta emisión del Bono Social de Género de FIRA en la Bolsa Institucional de Valores (BIVA). Lo anterior debido a las condiciones estructurales de rezago que caracterizan al sector agropecuario y las barreras adicionales que limitan el acceso al financiamiento, capacitación y activos productivos.
Reunidos por el timbrazo en la plaza bursátil local, Alan Elizondo, director general de FIRA, dijo que, aunque el campo ha perdido el peso que tenía hace siete décadas dentro de la economía mexicana, mantiene rezagos importantes frente a las zonas urbanas en materia de pobreza, vivienda y educación, condiciones que afectan con mayor intensidad a las mujeres.
“La mujer no solo enfrenta las barreras económicas que enfrenta el hombre, sino que también enfrenta barreras sociales, restricciones de movilidad, menos acceso a capacitación y con eso menos oportunidades económicas”.
Agregó que esa desigualdad también se refleja en el acceso al crédito y a los insumos para producir, lo que perpetúa un círculo de menor productividad.
“El contar con menos activos en su poder con respecto al hombre hace que no pueda acceder a los insumos necesarios para su siembra y tiene un poder de negociación reducido para comercializar sus productos”.
La emisión en BIVA
El Fondo Especial para Financiamientos Agropecuarios (FIRA) celebró la quinta emisión del Bono Social de Género que registró una demanda de MXN$12,000 millones frente a un objetivo inicial de entre MXN$4,000 y MXN$8,000 millones.
La colocación se encuentra bajo el amparo de un programa por hasta MXN$100,000 millones a un plazo de cinco años.
De acuerdo con el prospecto de colocación, los recursos se destinarán a financiar a mujeres rurales mediante créditos para nuevas acreditadas, capital de trabajo y adquisición de maquinaria y equipo, con tasas subsidiadas a través del programa Cosechando Soberanía.
Por su parte, la titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), Columba López, mencionó que el desafío de las mujeres no puede desvincularse de los problemas estructurales que enfrenta todo el sector agropecuario mexicano, donde los productores reciben precios por debajo de sus costos de producción y enfrentan condiciones desfavorables de comercialización.
“El tema del campo de México es un problema estructural. La comercialización se hace a través de las grandes empresas, te imponen sus condiciones para comprar y un precio que está por debajo del costo de producción”.
La funcionaria expuso que el financiamiento, por sí solo, no resolverá los problemas del sector si no está acompañado de una política integral que fortalezca la transformación de alimentos, la infraestructura y el desarrollo rural.
“¿De qué te sirve dinero si al final de cuentas el interés es muy alto? Se necesita una política integral”.
Brechas más profundas en el campo
La Gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, señaló que las brechas de inclusión financiera también son más profundas para las mujeres rurales.
Según sus datos, alrededor del 73% de las mujeres cuenta con al menos un producto financiero, frente al 81% de los hombres. “La diferencia es aún mayor en el mercado laboral del campo, donde la participación femenina ronda el 35%, frente al 77% de los hombres", dijo.
Agregó que las mujeres del sector rural enfrentan obstáculos que van desde la falta de garantías para obtener crédito hasta menor educación financiera y capacitación empresarial, factores que limitan sus proyectos productivos.
“Todo esto obstaculiza los proyectos productivos de las emprendedoras, prolonga situaciones de pobreza e inequidad de género y desperdicia un enorme acervo de iniciativa y talento”,
El evento, realizado en el piso de operaciones de BIVA, contó con la presencia de María Ariza, directora general de BIVA; María del Carmen Bonilla Rodríguez, subsecretaria de Hacienda y Crédito Público y Santiago Urquiza, presidente de Cencor.