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Los pagos en tiempo real se consolidaron como un motor de crecimiento económico e inclusión financiera en América Latina, mientras países como Brasil y Colombia avanzaron en su adopción, generando impactos millonarios en el Producto Interno Bruto (PIB), dijo Mauricio Fernández, líder de Pagos en Tiempo Real para América Latina en ACI Worldwide, con base en un informe del Centre for Economics and Business Research (Cebr).

El estudio mostró que la región entró en una nueva fase de modernización de pagos, donde sistemas instantáneos redujeron costos, aceleraron transacciones y generaron eficiencias que se tradujeron en mayor productividad económica.

Brasil y Colombia abren la brecha frente a México

Brasil se consolidó como el caso más representativo con su sistema Pix, el cual podría aportar u$s 49,900 millones adicionales al PIB hacia 2028, al convertirse en infraestructura clave para pagos cotidianos.

En Colombia, la adopción de pagos en tiempo real también avanzó rápidamente, con un impacto estimado de u$s 282 millones en el PIB y, sobre todo, con la incorporación de 5.1 millones de personas al sistema financiero formal, la mayor expansión de inclusión en la región.

Estos avances evidenciaron una brecha frente a México, donde el uso de efectivo sigue predominando y limita el potencial de digitalización del sistema financiero.

Pagos digitales, clave para multiplicar la economía

De acuerdo con el informe, los pagos en tiempo real generaron beneficios al reducir fallas en transacciones, disminuir costos y mejorar la liquidez de empresas y consumidores, lo que impulsó el crecimiento económico en los países que los adoptaron.

Además, estos sistemas facilitaron la formalización de la economía al incentivar el uso de servicios financieros digitales.

Inclusión financiera, el mayor rezago en México

Uno de los principales impactos en la región fue la inclusión financiera. Países como Colombia lograron integrar a millones de personas previamente excluidas, mientras que otros mercados avanzaron en ampliar el acceso a servicios bancarios.

Este escenario representó una oportunidad para México, donde aún persisten brechas importantes en el acceso al sistema financiero y en la adopción de pagos digitales.

Una oportunidad que México aún no aprovecha

Fernández explicó que la experiencia regional demuestra que los pagos en tiempo real pueden detonar competencia, innovación y crecimiento económico, siempre que exista coordinación entre reguladores, bancos y fintech.

En este contexto, el avance de países sudamericanos evidenció el potencial que México podría capturar si acelera la adopción de pagos digitales y reduce su dependencia del efectivo.