

Japón se ha consolidado como el tercer inversionista extranjero más importante para México, alcanzando una Inversión Extranjera Directa (IED) de u$s 2,900 millones al cierre del tercer trimestre de 2025.
Este hecho, destacado por Yasunori Higashino, director de la Práctica Japonesa de KPMG México, posiciona a la nación nipona con una participación del 7% en la captación nacional de capitales, situándose solo por detrás de Estados Unidos y España.
“La relación bilateral entre México y Japón se basa en el Acuerdo de Asociación Económica (AAE) firmado en 2005, el cual busca profundizar los lazos comerciales y de inversión entre ambas naciones”, señaló.
Pese a que México registró un déficit comercial de u$s 12,300 millones con el país asiático en 2025, la alianza estratégica se mantiene firme.
Manufactura avanzada: El motor de 1,300 empresas
La inversión japonesa no es fortuita; se concentra estratégicamente en la manufactura avanzada, con un enfoque predominante en la industria automotriz, electrónica y maquinaria.
Actualmente, más de 1,300 empresas japonesas operan en el país, atraídas por la integración al mercado de Norteamérica y las ventajas del T-MEC.
Marcas icónicas como Nissan, Toyota, Honda y Mazda han convertido a México en su centro operativo, consolidando una red de proveeduría que Higashino describe como un pilar de estabilidad.
“La IED de Japón en México ha superado significativamente los flujos de inversión de China y Corea del Sur, consolidándose como uno de los socios más estables”, destacó el directivo.
Confianza récord: Reinvertir para no irse
El dato más revelador del análisis de KPMG México es que el 107% del flujo de IED japonesa en 2025 correspondió a la reinversión de utilidades. Según Higashino, este fenómeno técnico (donde la reinversión supera el flujo total debido a ajustes contables) es la prueba máxima de fidelidad al mercado mexicano.
“Esto demuestra que las empresas ya establecidas están planificando operaciones a largo plazo y un crecimiento continuo en el país”, afirmó el especialista.
Con 183 empresas reportando flujos activos, Japón demuestra que su estrategia no es de entrada y salida, sino de permanencia y expansión de su capacidad instalada.
El Bajío: El imán irresistible del capital nipón
La geografía de la inversión muestra un claro predominio de la región del Bajío. Al cierre del segundo trimestre de 2025, los estados líderes fueron:
- Aguascalientes: Encabezó la lista con u$s 481.4 millones (32% del capital japonés en México).
- Guanajuato: Captó u$s 438.5 millones (29% de la participación).
- Baja California: Se consolidó como un nodo clave con u$s 353.2 millones.
Este dinamismo se apoya en un mercado inmobiliario industrial que supera los 110 millones de metros cuadrados.
Durante la primera mitad de 2025, el interés se dividió equitativamente: el 50% de las nuevas empresas se enfocaron en manufactura y el otro 50% en construcción.
Los desafíos: El impacto del sello “Hecho en México”
No todo es un camino libre de obstáculos. Higashino advirtió que, aunque la tasa de referencia del 7% hace atractivo el financiamiento, existen factores políticos que podrían matizar la llegada de nuevos capitales.
“El impulso gubernamental a productos ‘Hechos en México’ podría frenar la entrada de nueva IED al privilegiar la producción local sobre la extranjera”, destacó.
Este enfoque proteccionista representa un desafío para las empresas que dependen de cadenas de suministro globales.
Diplomacia y el factor Mundial 2026
La alianza trasciende los números. En enero de 2026, el Senado recibió a una delegación encabezada por Horii Iwao, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores de Japón, quien enfatizó la necesidad de profundizar el diálogo estratégico ante los retos globales.
Finalmente, la Copa Mundial de la FIFA 2026 se perfila como el gran catalizador social. Con la selección de Japón programada para jugar en Monterrey, se espera una ola de intercambio turístico y comercial que reforzará la hermandad entre ambas naciones más allá de las plantas industriales.
















