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Durante décadas, limpiar, alimentar, acompañar y sostener a quienes no podían valerse por sí mismos fue una responsabilidad que recayó casi exclusivamente sobre las mujeres dentro de los hogares: una tarea invisibilizada, sin salario, sin descanso y sin reconocimiento legal. Ahora, esa realidad comienza a cambiar.
Con la nueva legislación aprobada en la Ciudad de México, el Estado de México estará obligado a asumir parte de esa carga histórica y garantizar un apoyo económico mensual para las personas que cuidan de manera permanente a adultos mayores y personas con discapacidad.
La medida representa un giro inédito en el reconocimiento del trabajo de cuidados, una labor esencial que durante años sostuvo a miles de familias sin respaldo institucional ni compensación económica.
Quiénes son las mujeres que cobrarán por cuidar y cuánto recibirán
La ley contempla un apoyo económico mensual dirigido a mujeres que dedican la mayor parte de su tiempo al cuidado de adultos mayores, personas con discapacidad o familiares en situación de dependencia.
Para acceder al beneficio deberán cumplir con requisitos específicos de registro ante las autoridades locales, acreditar la situación de dependencia del familiar a cargo y demostrar que esa labor representa su actividad principal.
Los montos exactos serán definidos en la reglamentación, pero la ley obliga al Gobierno de la CDMX a destinar presupuesto etiquetado para este fin en cada ejercicio fiscal.
Por qué el Estado reconoce por primera vez el trabajo de cuidados como una responsabilidad colectiva
El corazón de la nueva ley es el reconocimiento formal de que el cuidado no es un asunto privado ni exclusivamente femenino. El Congreso de la Ciudad de México aprobó por mayoría que esta responsabilidad debe ser asumida de forma compartida entre el Estado, las familias, la comunidad y el sector privado.
La norma sienta un precedente histórico porque convierte en obligación legal lo que hasta hoy era una expectativa social: que sean las mujeres quienes absorban ese trabajo sin compensación de ningún tipo. A partir de esta ley, cualquier política pública de la CDMX deberá incorporar la perspectiva de cuidados como eje transversal.
Qué cambia en la vida cotidiana de las familias de la CDMX con esta ley
Más allá del pago mensual, la legislación obliga al Gobierno de CDMX a ampliar la red de centros de cuidado diurno, crear servicios de respiro para cuidadoras, garantizar acceso a seguridad social para quienes ejercen esta labor y diseñar programas de capacitación específicos. En la práctica, una mujer que hoy deja su trabajo para cuidar a su madre con Alzheimer o a un hijo con discapacidad tendrá derecho a ser reconocida por el Estado, recibir apoyo económico y acceder a servicios que alivien esa carga.
La ley también establece mecanismos de supervisión para que los recursos lleguen efectivamente a quienes más lo necesitan y no se diluyan en la burocracia.