El costo de la atención médica privada en México aumentó cerca de 50% en los últimos tres años, impulsado por una inflación médica sostenida a doble dígito, lo que elevó la presión financiera sobre las familias y las aseguradoras, señaló Carlos Meza, socio director de Beneficios para Empleados de Grupo Interesse.
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), en 2025 las aseguradoras pagaron más de MXN$ 145 mil millones en siniestros relacionados con accidentes y enfermedades, reflejo del encarecimiento de tratamientos, hospitalización y atención especializada.
A este panorama se sumó que cerca del 40% del gasto total en salud en México provino directamente del bolsillo de las familias, uno de los niveles más altos entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lo que dejó a millones de hogares expuestos ante diagnósticos de alta complejidad.
Enfermedades que presionan las finanzas familiares
Padecimientos como cáncer, enfermedades cardiovasculares y diabetes concentraron el mayor impacto económico para los hogares, debido a que suelen requerir tratamientos prolongados, hospitalización y atención especializada.
“Hoy, un diagnóstico médico no solo implica un reto de salud, sino un riesgo financiero real. El aumento sostenido en los costos está obligando a muchas familias a destinar una proporción creciente de sus ingresos a la atención médica, o incluso a enfrentar decisiones difíciles sobre su patrimonio”, señaló.
El directivo explicó que cuando estos padecimientos se detectan en etapas avanzadas, los gastos acumulados pueden rebasar la capacidad financiera de los hogares, lo que incrementa el impacto económico para las familias.
Prevenir para contener los costos
Frente a este entorno, el reto no solo radicó en financiar la atención médica, sino en estructurar mecanismos que permitan anticipar riesgos y hacer más eficiente el gasto en salud.
Ante ello, Grupo Interesse planteó avanzar hacia modelos de gestión integral del riesgo en salud que combinen prevención, diagnóstico oportuno, auditoría médica y una arquitectura de beneficios más eficiente.
“La conversación debe cambiar: la salud debe gestionarse como un riesgo financiero. No basta con transferirlo a una póliza; es indispensable diseñar esquemas que lo anticipen, lo contengan y lo hagan sostenible en el tiempo. Además, la prevención y la auditoría de insumos médicos son las únicas vías para garantizar que el seguro de gastos médicos siga siendo una prestación viable para las empresas y familias en México”, agregó Meza.
El problema, añadió la firma, se agravó por la baja penetración de estos esquemas y por una cultura de prevención todavía limitada, ya que en muchos casos el primer contacto con el sistema de salud ocurrió cuando la enfermedad ya estaba avanzada, lo que incrementó tanto la complejidad clínica como el costo del tratamiento.
En este contexto, la prevención, el diagnóstico temprano y una mejor planeación financiera se perfilaron como factores clave para reducir la presión económica que enfrentan las familias ante el encarecimiento de los servicios médicos.