

Tras más de 45 años, los melómanos de Matamoros le han dicho adiós a la última tienda de discos que se mantenía en pie en la localidad y que servía a los fanáticos de la música con grandes reliquias artísticas.
Fonocolor cerró sus puertas el pasado sábado 2 de agosto, marcando el fin de una época para aquellos coleccionistas que en cierto acto de rebeldía contra la digitalidad, se acercaban al lugar en busca de vinilos, CD's y hasta cassettes.
¿Qué tipo de tesoros musicales ofrecía Fonocolor?
Con casi medio siglo de historia, Fonocolor supo transformarse y adaptarse a las épocas, convirtiéndose en los últimos años en un museo sonoro donde prevalecían reliquias musicales de todo tipo.

Desde tiempos inmemoriales, Matamoros se caracterizó por ser cuna de un gran número de artistas, lo que condujo a que varias tiendas contasen con un amplio catálogo musical.
Particularmente los estantes de Fonocolor, albergaban producciones de estrellas casi olvidadas y de un gran número de artistas regionales, tales como Dulce, Rigo Tovar, Bagdad y Mojado.
El momento de su caída y el anuncio que anticipó su cierre definitivo
La innovación tecnológica y su desembarco en el ambiente de la música acarreó consecuencias de todo tipo, entre ellas la digitalización de las obras y el abandono al formato físico.
Si bien permitió que los oyentes pudieran acceder a canciones y piezas de distintos autores de manera instantánea, generó una disminución en la demanda de los formatos físicos, como los vinilos, cassettes y CD's.
El encargado del local, Gastón Tristán, reveló que el declive de la industria comenzó en el 2000, debido a que las compañías de discos y los proveedores habían comenzado a tener problemas con sus respectivas producciones.
Esto condujo a que muchas tiendas cerrarán sus puertas, aunque Fonocolor supo mantenerse en pie gracias a la lealtad de sus clientes. Sin embargo, ante la continua caída de la demanda, el propietario tomó la decisión de liquidar todo su stock y despedirse definitivamente del mercado.















