Nicaragua ha entregado concesiones mineras que abarcan más de una décima parte de su territorio a empresas chinas durante los últimos tres años. Esto ha expandido la presencia de Beijing en el país centroamericano, conocido por sus reservas de oro, mientras compite con Washington por ganar influencia en la región.
La autocracia centroamericana ha otorgado 80 concesiones desde 2023, las cuales suman un área equivalente a la superficie de Irlanda del Norte, según un análisis de datos gubernamentales realizado por el Financial Times.
Estas concesiones profundizan la relación de China con su aliado más cercano en la región, en un momento en que Estados Unidos busca ampliar su alcance en la minería internacional y consolidar su dominio en el hemisferio occidental bajo la llamada “Doctrina Donroe”.
Para el dictador nicaragüense Daniel Ortega, las concesiones mineras forman parte de una serie de proyectos orientados a ganarse el favor de Beijing. Entre estos destacan la construcción de puertos en las costas del Pacífico y del Atlántico, así como la remodelación de un importante aeropuerto.
Relación bilateral China-Nicaragua: alianza estratégica y financiamiento
A pesar de que varios funcionarios del régimen de Ortega están sancionados por EE.UU. desde 2017, China asegura que su relación bilateral con Nicaragua ha registrado un “desarrollo extraordinario” desde que reanudaron sus lazos diplomáticos en 2021.
Asimismo, Nicaragua ha recibido más de u$s 1,000 millones en financiamiento chino para obras de infraestructura, energía y telecomunicaciones. A cambio, el país centroamericano ha respaldado firmemente la política exterior de Beijing; anteriormente era uno de los 15 países del mundo que reconocían a Taiwán, pero rompió esos vínculos en 2021.
“Cada parte le da a la otra lo que necesita”, señaló Javier Meléndez, director del centro de pensamiento centroamericano Expediente Abierto.
La relación ha sido un respiro para Ortega, quien ha gobernado Nicaragua durante 30 de los últimos 50 años y enfrenta un aislamiento internacional cada vez mayor. EE.UU. impuso las primeras sanciones en 2017 debido a la represión interna y presionó a los organismos multilaterales para que cortaran los préstamos a Managua, un vacío financiero que Beijing ha ayudado a cubrir.
Desde 2023, 16 empresas chinas, en su mayoría pequeñas y medianas, han obtenido más concesiones nuevas que el resto de las mineras juntas, de acuerdo con datos oficiales. Las licencias, que no se limitan a metales o minerales específicos, autorizan la exploración y explotación de 1.4 millones de hectáreas, lo que equivale al 11% de la superficie del país.
Nicaragua es un terreno “sumamente prometedor, sobre todo para la extracción de oro y, en cierta medida, de cobre”, por lo que “hay mucho en juego” dentro de la competencia global por recursos, comentó un ejecutivo minero occidental que ha trabajado en la zona.
China es el mayor productor de oro del mundo y considera a este metal precioso como un activo estratégico clave para las reservas de su banco central.
“China está adquiriendo activos de oro en el extranjero de forma masiva”, afirmó Helen Amos, analista de BMO, quien calcula que Beijing ha invertido alrededor de u$s 18,000 millones en transacciones públicas internacionales de oro desde 2004.
Impacto ambiental de la minería de oro en Nicaragua
Sin embargo, la expansión de las mineras chinas suele enfrentar resistencia.
Organizaciones no gubernamentales de Nicaragua han expresado su preocupación por el historial de bajos estándares ambientales de estas empresas, especialmente ahora que Ortega ha desmantelado las normativas de protección ecológica en el país. Sin los controles adecuados, la minería de oro puede causar graves daños ambientales por el uso de arsénico o mercurio durante el procesamiento del mineral.
“El desmantelamiento del marco legal ambiental ocurrió a la par de la llegada de las mineras chinas”, advirtió Amaru Ruiz, presidente de la ONG ambientalista Fundación del Río, quien destacó que algunas concesiones abarcan territorios indígenas y reservas naturales protegidas.
Importancia económica y reservas de oro en Nicaragua
La extracción de oro es fundamental para la economía nicaragüense, ya que representó más de una quinta parte de las exportaciones del país el año pasado. La consultora Metals Focus estima que Nicaragua conserva cerca de 250 toneladas de reservas de oro en el subsuelo.
El país resulta especialmente atractivo para algunas empresas al ser “un Estado totalmente totalitario” capaz de reprimir protestas sociales o laborales, explicó Christopher Sabatini, especialista del centro de estudios Chatham House. “Hay mayores yacimientos de oro en países como Perú, pero Nicaragua funciona como un socio complaciente”.
Un vocero del Departamento de Estado de EE.UU. declaró al Financial Times que vigilan de cerca las actividades de China en Nicaragua, incluidas las mineras, sector en el que Washington ha sancionado entidades por facilitar actos de corrupción y represión. La estrategia de la administración estadounidense “deja claro que no permitiremos que competidores de fuera del hemisferio establezcan puntos de apoyo ni tomen el control de activos estratégicos en nuestra región”, afirmó en un comunicado.
Rosario Murillo, copresidenta y esposa de Ortega, no respondió a las preguntas enviadas por escrito sobre las concesiones.
Un ejecutivo minero occidental señaló que el cambio fue evidente tras la reanudación de relaciones entre ambos países: los hoteles en Nicaragua se llenaron de “ciudadanos chinos y rusos”, mientras que las licencias dejaron de otorgarse a empresas no chinas.
La única excepción relevante ha sido la firma británica Metals Exploration —vinculada a Nick Candy, tesorero del partido de derecha Reform UK—, que logró obtener concesiones significativas durante este periodo.
Occidente y el oro de Centroamérica
Las principales empresas extractoras de oro en Nicaragua siguen siendo firmas occidentales, entre ellas las canadienses Equinox Gold y Mako Mining, además de la colombiana Hemco; sin embargo, ninguna ha recibido nuevas concesiones de importancia en los últimos años.
Por otro lado, las corporaciones chinas participan en obras clave de infraestructura, como la modernización con valor de u $s 500 millones del aeropuerto Punta Huete, usado anteriormente por la aviación soviética durante la Guerra Fría, cerca de Managua, así como en la construcción de una autopista principal.
A la par que EE.UU. intenta frenar la influencia de Beijing en el Canal de Panamá, las empresas chinas avanzan en proyectos portuarios en ambos litorales de Nicaragua.
Evan Ellis, profesor del US Army War College, advirtió que la alianza entre China y Nicaragua “introduce implicaciones estratégicas que EE.UU. debe evaluar” ante un potencial conflicto bélico con la nación asiática.
Recientemente, el embajador chino en Nicaragua afirmó ante el jefe de las fuerzas armadas locales que la cooperación militar constituye una “pieza fundamental” en las relaciones entre ambos países.
La familia autocrática nicaragüense
La figura clave en este acercamiento ha sido Laureano Ortega, hijo del dictador sancionado por Washington en 2019, quien se ha convertido en el principal enlace entre el sector minero y el gobierno, según fuentes cercanas al tema.
Mientras EE.UU. ha amenazado con aplicar nuevas medidas ante las reformas constitucionales de Ortega para bloquear a la oposición, China reiteró que mantendrá “lazos de amistad con Nicaragua y otros países bajo los principios de respeto mutuo y beneficio compartido”.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China declaró no conocer los detalles específicos de las licencias mineras, aunque destacó que promueve que sus empresas en el extranjero colaboren para generar “resultados de beneficio mutuo”. “Nos oponemos firmemente a cualquier intento de politizar la cooperación comercial ordinaria o de distorsionar el concepto de seguridad nacional”, concluyó la cancillería china.