

La Suprema Corte de Justicia de la Nación, SCJN, alzo su voz y dio un precedente importante a favor de todas las personas, en su mayoría mujeres cuidadoras, al reafirmar que el trabajo doméstico y de cuidados realizado durante el matrimonio o el concubinato puede generar el derecho a una compensación económica en casos, como por ejemplo, una separación o divorcio.
La Suprema Corte explicó que este mecanismo busca reconocer el impacto económico que enfrentan muchas mujeres que dedicaron gran parte de su tiempo al cuidado del hogar, hijas e hijos o familiares dependientes.

De acuerdo con el documento “Apuntes sobre igualdad de género. Compensación económica”, de la SCJN, la solicitud debe demostrar que la persona “asumió un costo de oportunidad durante la relación, derivado de su dedicación preponderante al trabajo no remunerado en el hogar”.
La Suprema Corte reconoce el valor del trabajo doméstico
La Suprema Corte de Justicia de la Nación señala que el punto central al analizar una compensación económica es demostrar que una persona dejó de desarrollar plenamente su carrera laboral por dedicarse al hogar.
“El punto esencial por probar en la solicitud de una compensación económica es que la parte que la solicita asumió un costo de oportunidad durante la relación”, indica el documento elaborado por el máximo tribunal.

Esto significa que la persona pudo haber tenido mayores oportunidades laborales o ingresos si hubiera dedicado ese tiempo al trabajo remunerado y no exclusivamente a las tareas domésticas y de cuidados.
Qué trabajos del hogar pueden justificar la compensación económica
La Suprema Corte explica que las labores domésticas incluyen muchas actividades que suelen pasar desapercibidas, pero que sostienen el funcionamiento cotidiano de las familias.
Entre ellas se encuentran “la ejecución material de tareas al interior del hogar, la organización de la economía familiar y la crianza y educación de hijas, hijos e hijes”, además del cuidado de personas con discapacidad o que requieren asistencia cotidiana.
Estas tareas pueden abarcar desde cocinar, limpiar o hacer compras, hasta acompañar tareas escolares, gestionar gastos del hogar o brindar apoyo emocional a integrantes de la familia.

Las pruebas que pueden presentarse ante la justicia para solicitar el pago
La Suprema Corte reconoce que demostrar estas labores puede ser complejo porque muchas decisiones familiares se toman en privado y no generan documentos formales.
“Los acuerdos en la familia frecuentemente se llevan a cabo de manera privada y el desempeño de tales trabajos no necesariamente genera pruebas directas”, advierte el documento del máximo tribunal.
Por ello, los jueces pueden valorar distintos medios de prueba como testimonios, estados de cuenta, facturas o incluso estadísticas y estudios que ayuden a demostrar la distribución de tareas en el hogar.

Por otra parte, la Suprema Corte establece que los tribunales tienen la obligación de analizar estos casos con enfoque de igualdad. Esto implica reconocer que históricamente las mujeres han asumido una mayor carga de trabajo doméstico y de cuidados dentro de las familias.















