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La presencia militar de China fuera de su territorio dejó de ser una hipótesis hace varios años, cuando Beijing puso en funcionamiento su primera base militar permanente en el extranjero. La instalación se encuentra en Yibuti, un país ubicado en el Cuerno de África, en una de las zonas más sensibles para el comercio y la seguridad marítima global.

La base comenzó a operar en 2017 y forma parte de una estrategia de largo plazo vinculada a la expansión económica, diplomática y militar china, con una inversión total que, según distintos informes especializados, superó los 500 millones de dólares.

El emplazamiento elegido no es casual: Yibuti controla el acceso al estrecho de Bab el-Mandeb, un paso clave que conecta el Océano Índico con el Mar Rojo y el Canal de Suez, por donde circula una porción significativa del comercio marítimo mundial. Desde esta posición, China puede proteger rutas energéticas y comerciales de importancia estratégica para sus intereses globales.

¿Dónde se ubica la base militar de China?

China y Yibuti firmaron en 2016 un acuerdo formal que habilitó la instalación bajo la figura de un centro logístico y de apoyo, con un arrendamiento por diez años y un pago anual estimado de 20 millones de dólares. La base está ubicada en el Golfo de Tadjoura, cerca del puerto multipropósito de Doraleh, operado por empresas chinas. Desde allí, el Ejército Popular de Liberación mantiene una presencia naval permanente en la región.

La base militar china en Yibuti comenzó a operar en 2017

Su función principal es brindar apoyo logístico a buques chinos en misiones de larga duración, como las operaciones antipiratería en el Golfo de Adén, activas de forma ininterrumpida desde 2008, además de respaldar misiones de paz de la ONU y operaciones de asistencia humanitaria y evacuación en África y Asia Occidental.

¿Cómo es la base militar china en Yibuti?

La instalación ocupa cerca de 0,5 kilómetros cuadrados y cuenta con infraestructura de gran escala: un muelle de aguas profundas de más de 330 metros capaz de recibir grandes buques militares, una plataforma para helicópteros y una pista operativa con torre de control. Además, dispone de almacenes subterráneos de gran capacidad, cuarteles con espacio para entre 1,000 y 2,000 efectivos y un hospital que apoya tanto al personal militar como a misiones humanitarias en la región.

La base china se encuentra a unos 11 kilómetros de la principal instalación militar estadounidense en el país, lo que refuerza la atención que esta presencia genera en Washington. Yibuti es uno de los pocos Estados que alberga bases de varias potencias al mismo tiempo, lo que explica su peso estratégico en el tablero geopolítico global.

Integrada a la Ruta de la Seda Marítima, la base funciona también como respaldo militar de las inversiones chinas en puertos, ferrocarriles y obras de infraestructura en la región. De esta manera, la instalación consolida una proyección de poder que va mucho más allá del plano estrictamente militar, convirtiendo a Yibuti en una pieza central de la expansión global de Beijing.