

La seguridad en centros comerciales se ha convertido en un tema prioritario. En ese contexto, el gobierno municipal de San Pedro Garza García, en Nuevo León, prepara una estrategia que ya genera controversia: “Cascoff”.
El programa permitirá retirar de los establecimientos a personas que no consuman o que alteren el orden dentro de plazas y zonas comerciales.
La medida busca prevenir delitos y mejorar la convivencia, aplicando reglamentos que ya existen, sin necesidad de crear nuevas leyes.
¿En qué consiste “Cascoff”?
De acuerdo con autoridades locales, el programa dará a los comerciantes herramientas para solicitar el retiro discreto de personas con conductas consideradas inapropiadas.
Uno de los puntos centrales es la posibilidad de limitar la permanencia de quienes no consumen, conocidos coloquialmente como “refriteadores”.
El secretario de Seguridad Pública municipal, José Luis David Kuri, explicó que la intención no es vulnerar derechos ni eliminar el anonimato de las personas, sino dar mecanismos para mantener el orden sin confrontaciones directas.
El esquema incluye respaldo institucional para que los negocios actúen con mayor seguridad jurídica, además de lineamientos para identificar situaciones que afecten la convivencia, desde comportamientos agresivos hasta la ocupación prolongada de espacios sin consumo.
Personal del municipio visitará los comercios
En los próximos días, personal del municipio recorrerá las zonas comerciales para informar a los locatarios sobre cómo operará el programa. Posteriormente, “Cascoff” será presentado ante el Cabildo, que evaluará su eventual integración al reglamento municipal.
Aunque la propuesta se presenta como una solución para reforzar la seguridad, también abrió el debate sobre sus implicaciones sociales. Especialistas y usuarios en redes sociales advierten que este tipo de medidas podría derivar en discriminación si no se aplica con criterios claros.
El riesgo, señalan, está en que la definición de “conductas inapropiadas” se preste a interpretaciones subjetivas, lo que podría afectar a jóvenes, adultos mayores o trabajadores informales que usan estos espacios como puntos de descanso.
Un caso reciente reaviva la discusión
El debate sobre el uso de la fuerza en espacios comerciales cobró fuerza tras un hecho ocurrido en Monterrey, donde un guardia de seguridad fue captado golpeando a una mujer acusada de un presunto robo.
Según versiones difundidas en redes sociales, la mujer no habría cometido ningún ilícito y fue señalada falsamente, lo que terminó en una agresión física grabada en video. El caso generó indignación y puso sobre la mesa la necesidad de regular la actuación del personal de seguridad en los establecimientos.

Este tipo de hechos refuerza la importancia de que programas como “Cascoff” cuenten con lineamientos claros, capacitación adecuada y supervisión constante para evitar abusos.
Mientras el Cabildo analiza la propuesta, comerciantes y ciudadanos siguen de cerca su desarrollo, ya que podría sentar un precedente a nivel nacional. La clave estará en equilibrar la seguridad con el respeto a los derechos de las personas; de lo contrario, una medida pensada para mejorar la convivencia podría generar más conflictos de los que busca resolver.













