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Corea del Sur, uno de los líderes indiscutibles en innovación tecnológica está buscando un nuevo aliado estratégico dentro de América Latina. Su estrategia es buscar una serie de acuerdos de cooperación de alto nivel y el gigante asiático busca transformar a Perú en un referente regional de la industria aeroespacial y naval, dotándolo de capacidades que hasta hace poco parecían inalcanzables para la región.

El plan involucra una transferencia tecnológica integral que permitirá al país andino fabricar sus propios componentes y modernizar su infraestructura de defensa y seguridad.

Llegan aviones y buques de guerra a América Latina

El núcleo de esta alianza reside en la colaboración con dos de las empresas más poderosas de Seúl: Korea Aerospace Industries (KAI) y HD Hyundai Heavy Industries. Estos acuerdos buscan que Perú deje de ser un simple comprador para convertirse en un productor estratégico.

  • Industria Aeroespacial: Se ha formalizado un memorando de entendimiento para la fabricación conjunta de piezas del caza ligero FA-50. Esto coloca a Perú en el mapa de la producción de aviones de combate de última generación.
  • Poder Naval: La asociación con Hyundai tiene como objetivo la construcción de fragatas, patrulleros y buques de desembarco directamente en astilleros peruanos, impulsando la industria metalmecánica local.
Corea del Sur está ayudando a un país latino a mejorar su tecnología de defensa.
Corea del Sur está ayudando a un país latino a mejorar su tecnología de defensa.

La alianza busca crear una cadena de suministro tecnológica que podría atraer más inversiones internacionales en el futuro cercano.

¿Por qué Corea del Sur eligió a Perú como socio estratégico?

La decisión de Seúl no es casualidad. La ubicación geográfica de Perú, con salida directa al Pacífico, lo convierte en una puerta de entrada clave para Asia en Sudamérica. Además, la estabilidad de los acuerdos bilaterales ha permitido que el gobierno coreano vea en este país un socio confiable para expandir su influencia tecnológica en el continente.

El impacto de esta unión va más allá de lo militar. Se espera que el desarrollo de software y la infraestructura tecnológica necesaria para operar estos sistemas genere miles de empleos especializados y eleve el nivel de la ingeniería local a estándares globales. Con este respaldo, Perú se encamina a dejar atrás el modelo de exportación de materias primas para abrazar la economía del conocimiento y la tecnología de punta.