En un rincón de Zamora, inmerso en uno de los paisajes naturales más cautivadores de España, se sitúa un pueblo que, durante años, permaneció atrapado en el tiempo. Sus vías desiertas, sus edificaciones de piedra y su localización privilegiada han suscitado el interés de aquellos que anhelan recuperar espacios olvidados.
Se trata de Salto de Castro, una diminuta localidad deshabitada que se encuentra dentro del entorno de los Arribes del Duero, conocido por sus impresionantes cañones, frondosos bosques y paisajes que acompañan al río Duero. Su historia singular lo ha convertido en un caso distintivo dentro del fenómeno de la despoblación rural.
El pueblo, que se halló sin habitantes durante décadas, volvió a captar la atención cuando un empresario estadounidense decidió adquirirlo con un propósito definido: otorgarle una nueva función sin sacrificar su esencia. La propuesta consiste en transformar este lugar en un complejo turístico rural integrado al entorno.
Salto de Castro en Zamora: el pueblo abandonado que lucha por recuperar su historia
La localidad de Salto de Castro no se constituyó como un pueblo tradicional, sino como un asentamiento creado en la década de 1940 para los trabajadores relacionados con una central hidroeléctrica. “Iberdrola fue la entidad que edificó el poblado para los empleados de la central”, manifestó Sergio López, alcalde de Fonfría.
Con el transcurso del tiempo, una vez conclusas las obras asociadas a la central, el lugar perdió su función original y quedó deshabitado. Según especificó el alcalde, “ya no tenía sentido que habitara gente en ese lugar, por lo que Iberdrola decidió deshacerse del poblado y lo vendió a un grupo de inversores”.
Durante varios años, el conjunto permaneció a la espera de un proyecto que pudiese devolverle vitalidad. Finalmente, un empresario estadounidense adquirió el pueblo por un valor estimado entre 300.000 y 350.000 euros, con la intención de desarrollar una propuesta turística.
La transacción fue efectuada entre particulares y el Ayuntamiento de Fonfría no tomó parte en la venta. “Es una compra entre particulares de un terreno privado”, comentó López al clarificar la situación administrativa del enclave.
Salto de Castro: hacia un turismo sostenible entre viviendas, naturaleza y patrimonio protegido
El proyecto planeado para Salto de Castro abarca la edificación de un establecimiento de alojamiento rural en un entorno de significativo valor paisajístico. La localización, inmersa en el pleno ámbito de los Arribes del Duero, constituye uno de los principales atractivos para quienes buscan turismo en la naturaleza.
No obstante, la restauración del pueblo deberá acatar diversas normativas de protección. El alcalde comentó que “el salto se ha construido casi en su totalidad con piedra de granito, que es la piedra de la región”, de modo que cualquier intervención deberá salvaguardar su estructura original.
El conjunto consta de 44 viviendas y múltiples edificaciones complementarias que evidencian la vida que tuvo en épocas pasadas. Entre estas se incluyen una iglesia, una escuela, un consultorio, un antiguo cuartel de la Guardia Civil y una piscina.
- Ubicación: provincia de Zamora, dentro del entorno natural de los Arribes del Duero.
- Origen: fue edificado en la década de 1940 para los trabajadores de una central hidroeléctrica.
- Situación actual: se encuentra deshabitado desde hace numerosas décadas.
- Compra: fue adquirido por un empresario estadounidense por una suma estimada entre 300.000 y 350.000 euros.
- Proyecto: desarrollo de un complejo de turismo rural.
- Construcciones: abarca 44 viviendas y edificios de uso comunitario.
- Material destacado: arquitectura predominantemente elaborada con piedra de granito.
- Protección: deberá preservar elementos históricos y cumplir con las regulaciones urbanísticas y ambientales de la zona.