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La dinámica dentro de los centros comerciales en México podría cambiar de forma significativa con la llegada de nuevas estrategias de seguridad y control de convivencia. En municipios como San Pedro Garza García, autoridades locales analizan un programa que permitiría a los establecimientos solicitar el retiro de personas que no consuman o que permanezcan por largos periodos sin realizar compras o actividades específicas.

Centro comercial en México donde se discuten nuevas medidas de seguridad que podrían limitar la permanencia de visitantes sin consumo en áreas comunes. Fuente: Shutterstock

El nuevo filtro en plazas comerciales: quién podrá quedarse y quién no

El programa “Cascoff” plantea un cambio importante en la dinámica de los centros comerciales: los establecimientos tendrían la facultad de solicitar apoyo para retirar a personas que no estén consumiendo o que permanezcan en el lugar sin una razón considerada válida.

La medida busca responder a preocupaciones sobre seguridad, prevención de delitos y mejor administración de los espacios privados de acceso público. En la práctica, los negocios contarían con protocolos para identificar conductas que alteren la convivencia, desde actitudes agresivas hasta el uso prolongado de áreas comunes sin actividad comercial.

Autoridades locales señalaron que la intención no es criminalizar la presencia de personas, sino ofrecer herramientas para evitar conflictos y mejorar la experiencia general de quienes sí realizan consumo. Aun así, el punto más delicado del programa está en la interpretación de qué se considera una conducta “inadecuada”, ya que esa definición puede variar entre establecimientos.

Seguridad vs. exclusión: el debate que divide a especialistas y ciudadanos

Aunque la propuesta fue presentada como una solución práctica para reforzar la seguridad, también genero preocupación entre especialistas en derechos humanos y usuarios en redes sociales. El principal cuestionamiento gira en torno al riesgo de que la medida derive en prácticas discriminatorias.

El hecho de permitir el retiro de personas por no consumir abre la puerta a decisiones subjetivas que podrían afectar a estudiantes, adultos mayores, trabajadores informales o cualquier persona que utilice estos espacios como punto de descanso o reunión sin intención de compra.

Otro punto de debate es el papel del personal de seguridad privada, ya que experiencias recientes mostraron casos donde la falta de capacitación o protocolos claros puede derivar en abusos o confrontaciones innecesarias. Esto refuerza la necesidad de establecer reglas estrictas, supervisión constante y criterios uniformes para evitar interpretaciones arbitrarias.

Un modelo que podría marcar precedente en la forma de usar los espacios públicos privados

Si el programa avanza en Monterrey y se formaliza en reglamentos municipales, podría convertirse en un modelo replicable en otras ciudades del país. Esto abriría una nueva etapa en la gestión de centros comerciales, que cada vez funcionan más como espacios híbridos entre lo privado y lo público.

El desafío principal será encontrar un equilibrio entre seguridad, orden y respeto a los derechos de los visitantes. De no lograrse, este tipo de iniciativas podrían transformar la percepción de los centros comerciales, pasando de ser espacios abiertos de convivencia a entornos más restrictivos y controlados.