En esta noticia

La escalada militar en Medio Oriente volvió a colocar al estrecho de Ormuz en el centro de la escena internacional. Tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán y las amenazas de represalia por parte de Teherán, el control de ese angosto paso marítimo se convirtió en una de las principales preocupaciones de los mercados energéticos y de los gobiernos.

No se trata de una exageración geopolítica. El estrecho de Ormuz es considerado por organismos internacionales como el punto de tránsito petrolero más importante del planeta.

Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), alrededor de 20 millones de barriles de petróleo por día pasan por esa ruta marítima, lo que equivale aproximadamente a una quinta parte del consumo mundial de crudo.

En otras palabras, lo que ocurra en ese corredor marítimo puede impactar de manera directa en el precio de la energía, en la inflación global y en la estabilidad económica de numerosos países.

Dónde está el estrecho de Ormuz y por qué es tan estratégico

El estrecho de Ormuz se ubica en la entrada del Golfo Pérsico y conecta ese enorme reservorio energético con el Golfo de Omán y el mar Arábigo, que a su vez desembocan en el océano Índico. Geográficamente funciona como un verdadero cuello de botella.

En su punto más angosto tiene unos 34 kilómetros de ancho, pero los corredores de navegación seguros para los buques petroleros son aún más estrechos: apenas unos pocos kilómetros para cada sentido de circulación.

Al norte se encuentra Irán, mientras que al sur se ubican la península de Musandam —territorio perteneciente a Omán— y áreas cercanas a los Emiratos Árabes Unidos. Esa proximidad geográfica hace que las embarcaciones transiten muy cerca de las costas iraníes, lo que incrementa su vulnerabilidad ante eventuales tensiones militares.

La mayoría del petróleo exportado por Arabia Saudita, Irán, Irak, Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos debe pasar obligatoriamente por ese punto para llegar a los mercados internacionales, especialmente en Asia.

La arteria energética del planeta

La importancia del estrecho de Ormuz no se explica solo por su geografía sino por su papel en el sistema energético global.

De acuerdo con estimaciones de la EIA, entre 17 y 21 millones de barriles diarios de crudo y derivados atraviesan ese corredor marítimo, además de enormes volúmenes de gas natural licuado procedentes principalmente de Qatar.

Cerca de un tercio del suministro mundial de petróleo por vía marítima cruza a diario el Estrecho de Ormuz. Foto: Archivo.

Esto significa que:

-alrededor del 20% del petróleo consumido en el mundo pasa por Ormuz

-cerca de un tercio del comercio marítimo mundial de petróleo depende de esa ruta

-una porción significativa del gas natural licuado que abastece a Asia también sale por allí

Por esa razón, el estrecho suele ser definido por analistas energéticos como el principal “chokepoint” petrolero del planeta, es decir, un punto de estrangulamiento del comercio energético global.

Un punto de tensión permanente

El estrecho de Ormuz ha sido escenario de tensiones recurrentes durante décadas.

Desde la revolución iraní de 1979, Teherán ha utilizado en varias ocasiones la amenaza de bloquear el paso marítimo como herramienta de presión frente a sanciones o conflictos con Occidente.

Hubo incidentes navales en distintos momentos, incluyendo enfrentamientos entre barcos militares de Estados Unidos e Irán o ataques contra petroleros en 2019.

Sin embargo, pese a esas crisis, el tránsito nunca se interrumpió durante períodos prolongados. La razón es doble.

Por un lado, Estados Unidos y sus aliados mantienen una fuerte presencia naval en la región para garantizar la libertad de navegación. Por otro, el propio Irán depende del estrecho para exportar su petróleo e importar productos energéticos refinados.

La historia de Ormuz: comercio milenario y rutas marítimas

La importancia del estrecho no es nueva. Desde la antigüedad fue un punto estratégico del comercio entre Asia, África y Medio Oriente.

Los navegantes del siglo I ya describían la entrada al Golfo Pérsico en el Periplo del Mar Eritreo, una guía marítima utilizada por comerciantes del mundo grecorromano.

Entre los siglos XI y XVII floreció en la zona el Reino de Ormus, un próspero centro comercial que controlaba rutas marítimas entre Persia, India y Arabia.

Ese reino dio origen al nombre actual del estrecho.

Diversos estudios históricos señalan que el término “Hormuz” o “Ormuz” deriva de palabras persas relacionadas con las palmeras datileras o con variantes del nombre del dios zoroastriano Ahura Mazda.

La región también fue disputada por potencias coloniales. En el siglo XVI, los portugueses ocuparon la isla de Ormuz para controlar el comercio del Golfo, hasta que fueron expulsados por fuerzas persas y británicas en el siglo XVII.

Qué podría ocurrir si se bloquea

Un cierre efectivo del estrecho de Ormuz tendría consecuencias inmediatas.

Las primeras repercusiones se sentirían en el mercado petrolero:

suba abrupta del precio del crudo

encarecimiento de combustibles

presión inflacionaria global

También afectaría las cadenas de suministro y el comercio internacional, especialmente en Asia, donde varios países dependen fuertemente del petróleo del Golfo.

Incluso interrupciones temporales podrían generar volatilidad financiera y movimientos especulativos en los mercados energéticos.

Por esa razón, cada vez que la tensión militar aumenta en Medio Oriente, el estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en uno de los puntos geográficos más observados del planeta.