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Evidentemente conmovido por su victoria, y con una voz que denotaba el trabajoso momento que vivió en las últimas horas, Lula agradeció al pueblo brasilero por su enorme esfuerzo y acompañamiento en las urnas.

“No podemos tener empresas enormes que ganan millones y no pagan impuestos en este país”, comenzó el mandatario, quien también celebró los niveles altos de participación. Posteriormente, lanzó: “Queremos ser un país central”.

Lula agregó: “Estas elecciones fueron una derrota del negacionismo. Jamás pensé que iba a encontrarme a un representante de los paramilitares de este país. Jamás imaginé que una persona pudiera mentir tanto, con tanta desfachatez”.

En un sentido tramo de su disertación, el cuatro veces presidente del Brasil le dedicó un párrafo a Donald Trump: “Este país no acepta ser el patio trasero de nadie”.

Geraldo Alckmin, vicepresidente de Brasil, también felicitó a la juventud y a las mujeres, quienes torcieron las elecciones en favor del Partido de los Trabajadores (PT).

Cómo llegó Lula da Silva al histórico balotaje contra Flávio Bolsonaro

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, consiguió este domingo la reelección para un cuarto mandato al derrotar en el balotaje al senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en una jornada marcada por la polarización política, los cambios de liderazgo durante el escrutinio y la decisión judicial de extender el horario de votación en todo el país.

La victoria del dirigente del Partido de los Trabajadores (PT), de 80 años, fue proyectada por el instituto Datafolha cuando el Tribunal Superior Electoral (TSE) había contabilizado el 86,41% de las urnas y el mandatario obtenía el 51,45% de los votos válidos, frente al 48,55% de su adversario, representante del Partido Liberal (PL).

Lula da Silva rodeado de personas luego de votar.Fuente: REUTERSAmanda Perobelli

El resultado significó una remontada electoral para Lula, que había terminado segundo en la primera vuelta del 4 de octubre, cuando Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los sufragios válidos, equivalentes a 56,1 millones de votos, contra el 45,16% y 53,8 millones del actual presidente.

La diferencia de aproximadamente 2,2 millones de votos que Bolsonaro había conseguido en aquella instancia convirtió al balotaje en una disputa por los electores que habían respaldado a otros candidatos, en medio de fuertes cuestionamientos cruzados y de una campaña que volvió a dividir al país entre el oficialismo y el movimiento conservador identificado con la familia Bolsonaro.

La jornada electoral estuvo atravesada por una decisión extraordinaria del Supremo Tribunal Federal (STF), que ordenó extender hasta las 19 el horario de votación, inicialmente previsto hasta las 17, después de que ambas campañas presentaran reclamos por dificultades que afectaban el traslado de los ciudadanos a los centros electorales.