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El Antonov An-225 Mriya, conocido como “Sueño” en ucraniano, representó el pináculo de la ingeniería aeronáutica soviética, un logro técnico que unía a Ucrania y Rusia bajo la bandera de la URSS. Desarrollado en los años 80 por la oficina de diseño Antonov en Kiev, este coloso de seis motores surgió para transportar el transbordador espacial Buran y componentes del cohete Energía, simbolizando el poderío industrial compartido entre repúblicas soviéticas. Su primer vuelo en 1988 marcó un hito, y rápidamente se convirtió en un ícono de capacidad logística global.

Con una silueta imponente que eclipsaba a cualquier otro avión, el Mriya no solo transportaba cargas imposibles para otros, sino que inspiraba asombro en aeropuertos de todo el mundo, desde su despegue lento y majestuoso hasta sus aterrizajes precisos con bodegas llenas de equipo industrial. Este avión único encarnaba la ambición soviética de superar límites humanos, uniendo ingenieros ucranianos, rusos y de otras repúblicas en un esfuerzo colectivo que trascendió fronteras durante décadas.

El nacimiento del avión más grande del mundo

Durante la Guerra Fría, la URSS impulsó el proyecto An-225 para rivalizar con el programa espacial estadounidense, con Ucrania como epicentro de su fabricación en la planta de Kiev y partes ensambladas en Tashkent, Uzbekistán. Rusia aportaba motores y expertise, mientras Ucrania lideraba el diseño bajo Oleg Antonov, creando un avión único con envergadura de 88,4 metros y capacidad para 250 toneladas de carga.

En 1989, transportó el Buran en su espalda durante pruebas, y estableció 110 récords mundiales en un solo vuelo, consolidándose como orgullo compartido: los ucranianos lo veían como herencia de su industria aeronáutica; los rusos, como un legado de la unión.

El Antonov An-225 en 1989, cuando sorprendió al mundo en el salón aeronáutico de Le Bourget.Wikipedia/Ralf Manteufel

Tras la disolución de la URSS en 1991, el Mriya pasó a manos ucranianas bajo Antonov Airlines, pero mantuvo lazos con Rusia para mantenimiento y repuestos. En los 2000, se reconvirtió en flete comercial, llevando generadores gigantes, turbinas eólicas y hasta obras de arte a altitudes récord, ganando fama mundial y rentabilidad para Ucrania. Incluso voló en la pandemia de Covid-19 transportando suministros médicos, lo que elevó su status simbólico.

La guerra y la destrucción de un sueño

Las relaciones entre Ucrania y Rusia se tensaron con la anexión de Crimea en 2014, afectando la cooperación aeronáutica: Ucrania rechazó suministrar partes rusas y buscó alternativas occidentales. El An-225, dependiente de motores rusos Progress D-18T, enfrentó sanciones mutuas, pero siguió operando como puente económico. En febrero de 2022, la invasión rusa a Ucrania cambió todo: el 24 de febrero, el Mriya estaba en mantenimiento en el aeropuerto de Hostómel, cerca de Kiev.

El 27 de febrero, fuerzas rusas bombardearon la base Antonov en un asalto inicial, destruyendo casi por completo el avión único en existencia –el segundo prototipo quedó incompleto en los 90–. Videos rusos mostraron sus restos calcinados, confirmados por Ucrania como pérdida irrecuperable. Pilotos como Dmytro Antonov lamentaron la “oficina en el aire” hecha añicos, un golpe simbólico para Ucrania que Rusia celebró como trofeo táctico. La guerra transformó el orgullo compartido en emblema de conflicto, con Ucrania demandando reparaciones.

Tristeza para el mundo de la aviación: el An-225 Mriya fue destruido en febrero de 2022.Shutterstock

La pérdida del An-225, valorado en cientos de millones, dejó un vacío en el transporte superpesado global. Antonov confirmó daños totales, pero en 2023 y 2024 anunció planes de reconstrucción usando partes recuperables del fuselaje.

El grupo industrial ucraniano Ukroboronprom estima costos de 3.000 millones de dólares –si bien Antonov había señalado antes que la inversión necesaria era de u$s 500 millones–, y busca financiamiento internacional o indemnizaciones rusas, con meta de vuelo en menos de cinco años pese a la guerra que continúa. En 2026, el proyecto avanza lentamente, como un símbolo de resiliencia ucraniana, aunque enfrenta retos logísticos y geopolíticos.

El impresionante despegue de un coloso que marcó la historia de la aviación.Shutterstock

Principales características del Antonov An-225

El Mriya era un prodigio de diseño para carga extrema, accesible incluso para no expertos: con 84 metros de largo —como dos aviones medianos en fila— y alas de 88,4 metros, podía cargar 250 toneladas, equivalente a 20 elefantes adultos.

Equipado con seis motores turbofan Progress D-18T de 229 kN cada uno, alcanzaba 800 km/h en crucero, con alcance de 15.400 km sin repostar, ideal para misiones transcontinentales.

Su enorme bodega de 1.300 metros cúbicos (43,35 m de largo × 6,4 m de ancho × 4,4 m de alto) permitía objetos sobredimensionados, como turbinas de 182 toneladas, y despegaba con pista de 3.500 metros bajo carga máxima de 640 toneladas.

Las enormes alas y sus seis poderosos motores distinguían al Antonov An-225.Pexels

Gigantes del aire de la actualidad

Otros colosos destacan por tamaño y rol, aunque ninguno iguala la capacidad del Mriya. Aquí, una comparación clave:

  • An-124 Ruslan: transporte militar/comercial soviético/ucraniano, predecesor del An-225 con flota operativa. Mide 69 m de largo y 73,3 m de envergadura, carga hasta 150 ton con 4 motores y peso máximo de 405 ton.
  • Lockheed C-5 Galaxy: transporte militar pesado de la fuerza áerea de los Estados Unidos (USAF) para logística global. Tiene 75,5 m de largo y 67,9 m de envergadura, capacidad de 122 toneladas y puertas en nariz/cola; la versión moderna C-5M tiene 4 motores de 225 kN de empuje cada uno.
  • Boeing 747-8F: flete comercial civil icónico para rutas largas. Posee 76,3 m de largo y 68,4 m de envergadura, carga de 134-140 toneladas con 4 motores y ofrece autonomía similar al An-225.
  • Airbus A380: transporte de pasajeros comercial de dos pisos (producción finalizada en 2021). Mide 72,7 m de largo y 79,8 m de envergadura. Tiene capacidad para 525-850 pasajeros a Mach 0,89 y un alcance de 15.200 km (no enfocado en carga).

Estos gigantes ilustran la evolución aeronáutica de los aviones militares y civiles, pero el poderoso Mriya permanece como un titán insuperado en carga pura.