Las manchas oscuras, el moho y la pintura descascarada en la parte baja de una pared suelen ser señal de humedad ascendente. Se produce cuando el agua del suelo sube por los materiales de la construcción por capilaridad, y la reacción más común es picar la pared entera para solucionarlo.
Sin embargo, existe una técnica que permite intervenir de forma localizada, sin generar grandes cantidades de escombros ni romper la mampostería completa.
Con el tiempo, este tipo de humedad puede terminar deteriorando el revoque y desprendiendo la pintura, por lo que conviene actuar apenas aparecen los primeros síntomas.
En qué consiste la técnica
El método se aplica sobre la junta de asentamiento, en la parte inferior de la pared, y se resume en estos pasos:
- Se hacen pequeños agujeros con una leve inclinación, separados entre 5 y 7 centímetros
- Se retira todo el polvo que queda dentro de cada perforación
- Se inyecta un producto impermeabilizante de manera uniforme
- El compuesto se distribuye por los poros del material y forma una barrera contra el agua
- Se respeta el tiempo de secado indicado por el fabricante
- Los agujeros se tapan con masa o argamasa para recuperar la superficie
De esta manera, la intervención queda concentrada en la base de la pared, sin necesidad de demoler grandes sectores de ladrillos o bloques. El procedimiento es habitual en construcciones antiguas que no tienen una barrera adecuada contra el paso del agua desde el suelo.
Qué tener en cuenta antes de aplicarla
Antes de perforar, conviene confirmar que el problema sea realmente humedad ascendente y no una filtración por una cañería, una pared exterior o una cubierta, porque esos casos requieren otro tipo de solución. Inyectar el producto sin identificar la causa correcta no resuelve el problema de fondo.
Un dato extra es que conviene elegir un producto impermeabilizante compatible con el tipo de mampostería (ladrillo macizo, bloque o piedra), ya que no todos los materiales responden igual al tratamiento.
Además, es recomendable pedir asesoramiento a un especialista antes de comprar el producto, para evitar aplicaciones incorrectas que terminen dañando aún más la pared.
La clave está en la causa, no en la cantidad de escombros que se generan.