Los celos patológicos no son desconfianza hacia la pareja. Son, según el psicoanalista Gabriel Rolón, la expresión más extrema de la inseguridad personal y tienen una raíz que no está en el vínculo sino en quien los padece.

“El celoso patológico es el extremo de la inseguridad en sí mismo”, explicó Rolón en su columna en Perros de la Calle (Urbana Play).

Una persona con tan poco amor propio que percibe a todos como una amenaza, sin importar el contexto ni quién sea el otro.

Por qué el celoso patológico encuentra un problema en cualquier situación

La clave está en que no es la situación lo que dispara los celos, sino la mirada con la que se interpreta todo. Rolón fue preciso: no importa con quién salga la pareja, el celoso siempre encuentra un motivo para alarmarse.

Los celos.Fuente: ShutterstockShutterstock

Si sale a cenar con un amigo varón, el problema es ese amigo. Si sale con amigas, el razonamiento es que “después van a aparecer chicos”. Si elige estar con sus amigos en lugar de quedarse en casa, el problema es la elección en sí misma.

“Todo te molesta”, resumió el psicólogo. La inseguridad tiñe cada situación cotidiana y la convierte en una señal de peligro. No hay respuesta que tranquilice, no hay explicación que alcance.

Rolón también describió algo que muchos no reconocen en sí mismos: la persona celosa patológica puede molestarse incluso ante situaciones neutrales, como una salida con amigos al fútbol, sin que haya ningún elemento concreto que justifique la alarma.

La diferencia concreta entre celos patológicos y celos sanos

Rolón marcó una distinción que no siempre se tiene clara: una persona segura también puede sentir celos. La diferencia está en cómo reacciona ante esa incomodidad.

Alguien sin patología puede molestarse ante una situación puntual y, en lugar de controlar o explotar, elige el diálogo: “Mirá, ¿en serio tenés que hacer esto con él? Sí, me molesta, charlemoslo”. Esa capacidad de nombrar lo que siente sin necesidad de controlar al otro es lo que define a una persona emocionalmente sana.

Los CelosFuente: ShutterstockShutterstock

El celoso patológico no llega a esa conversación. Su inseguridad es tan profunda que ninguna respuesta lo calma porque el problema no está en el otro, sino en su propio nivel de autoestima.

Por qué los celos son una patología y no una prueba de amor

Los celos no indican amor por el otro sino falta de amor por uno mismo. Esa confusión es, precisamente, lo que hace tan difícil tratarlos: quien los padece suele vivirlos como una muestra de cuánto quiere a su pareja.

Sin embargo, lo que el celoso patológico busca con el control no es proteger el vínculo sino calmar su propia angustia. Y ese alivio siempre es provisional, porque la raíz del problema, la inseguridad profunda, permanece intacta.

Sin trabajo terapéutico, el ciclo no se interrumpe. La psicoterapia es la herramienta disponible para trabajar esa convicción de fondo: la de no ser suficiente para el otro.

Reconocer el problema es el primer paso. El más difícil y el más necesario.