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El vinagre blanco es uno de los ingredientes más versátiles del hogar, con múltiples usos para limpiar pisos, cocina o baño. Sin embargo, existe un método poco conocido que en los últimos meses ganó popularidad: rociar vinagre a las plantas.

Este truco, sencillo y accesible, se difundió gracias a las propiedades antisépticas, antibacterianas, antioxidantes, desengrasantes y desintoxicantes de este producto, convirtiéndose en una alternativa natural para mejorar la salud del jardín.

¿Para qué sirve aplicar vinagre en las plantas?

El vinagre es un producto natural con una alta concentración de ácido acético, presente tanto en el vinagre blanco como en el de vino y manzana. Este compuesto es clave para combatir plagas, especialmente el pulgón. Este ingrediente ayuda a eliminarlo y también actúa como repelente natural, evitando su reaparición.

Además, el vinagre contribuye a regular el pH de la tierra, algo fundamental para el correcto desarrollo de muchas plantas sensibles a los suelos demasiado alcalinos. Su acción antifúngica también lo convierte en un aliado contra problemas frecuentes como el moho, tanto en plantas de interior como en exterior.

Entre sus beneficios, el vinagre ayuda a neutralizar la cal del agua de riego, un problema habitual en algunas zonas. También puede utilizarse para desinfectar recipientes, macetas y herramientas de jardinería, un paso importante antes de plantar o trasplantar para evitar la proliferación de hongos y bacterias.

Otro uso poco conocido es su capacidad para enriquecer el suelo aportando pequeñas cantidades de hierro, siempre en dosis muy moderadas.

Cómo aplicarlo correctamente

Para usar vinagre en las plantas sin dañarlas, es fundamental diluirlo. Una mezcla eficaz consiste en seguir los siguientes pasos:

  • Combinar dos cucharadas de vinagre con tres litros de agua.
  • Agitar bien y colocar en una botella con atomizador.
  • Rociar hojas, tallos o tierra según la necesidad.
Helin Loik-Tomson

En el caso del control de hormigas, otra de las plagas más habituales en jardines y macetas, se recomienda preparar una mezcla con partes iguales de vinagre blanco y agua.

Las hormigas no toleran su olor, por lo que funciona como un pesticida natural para ahuyentarlas. Lo ideal es aplicarlo directamente sobre los insectos y luego retirar los restos con una toalla húmeda para evitar que su olor atraiga a otras.