El vinagre blanco y el bicarbonato de sodio son dos ingredientes habituales en la limpieza del hogar. Sin embargo, aunque su combinación produce una efervescencia que suele asociarse con una mayor capacidad para eliminar la suciedad, mezclarlos no siempre mejora los resultados.
Según Houston Methodist, un centro médico académico de Estados Unidos, combinar ambos ingredientes en partes iguales neutraliza buena parte de sus propiedades.
Por eso, la institución recomienda evitar las recetas que utilizan cantidades iguales de vinagre y bicarbonato, ya que el resultado pierde parte del poder limpiador de cada componente.
Por qué no se recomienda mezclar siempre vinagre con bicarbonato de sodio
El vinagre es ácido, mientras que el bicarbonato de sodio es una sustancia alcalina. Cuando entran en contacto, reaccionan y generan agua, acetato de sodio y dióxido de carbono, el gas responsable de las burbujas.
Houston Methodist explica que es posible aprovechar la naturaleza abrasiva del bicarbonato o la espuma que se genera durante la reacción. Sin embargo, agregar demasiado bicarbonato al vinagre diluye la capacidad limpiadora de ambos ingredientes.
Esto no significa que la mezcla sea peligrosa por sí misma, sino que su eficacia depende de las cantidades utilizadas y del tipo de suciedad que se busca eliminar.
Cuándo puede servir el efecto efervescente del vinagre y el bicarbonato
Aunque no es una combinación ideal para todas las tareas domésticas, la efervescencia puede tener cierta utilidad cuando ayuda a desprender residuos sueltos en lugares difíciles de alcanzar, como el desagüe de una pileta.
Un análisis publicado por ABC News, elaborado por Nathan Kilah, profesor titular de Química de la Universidad de Tasmania y difundido originalmente por The Conversation, señala que existen algunos casos puntuales en los que el movimiento mecánico de las burbujas puede contribuir a desplazar residuos, por ejemplo, en un desagüe obstruido.
De todos modos, el efecto efervescente no garantiza que se elimine una obstrucción. El National Capital Poison Center, a través de Poison Control, advierte que el dióxido de carbono puede escapar por el desagüe y que la combinación difícilmente sea suficiente para disolver obstrucciones importantes provocadas por grasa y aceite.
Por eso, para la limpieza cotidiana conviene elegir cada ingrediente según la superficie y el tipo de suciedad. El bicarbonato puede utilizarse como abrasivo suave, mientras que el vinagre diluido puede ayudar a remover ciertos depósitos minerales. No deben considerarse desinfectantes universales ni utilizarse sobre superficies sensibles a los ácidos sin comprobar antes las recomendaciones del fabricante.