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Despertarse con los ojos hinchados o con ojeras marcadas es una situación habitual, especialmente después de dormir mal, descansar pocas horas o atravesar jornadas de estrés. Frente a este problema frecuente, circula un truco simple y accesible que muchas personas vuelven a poner en práctica: enfriar cucharas en la heladera y aplicarlas sobre los párpados.

Durante el descanso insuficiente, el organismo no regula de manera eficiente la circulación y el equilibrio de líquidos, lo que favorece la acumulación en zonas sensibles como el contorno ocular. En ese contexto, el frío se convierte en un aliado para aliviar la inflamación de forma rápida.

Por qué el frío ayuda a desinflamar los ojos

Aplicar frío sobre los párpados genera una vasoconstricción, es decir, una contracción temporaria de los vasos sanguíneos. Este efecto reduce el flujo de sangre en la zona y contribuye a disminuir la hinchazón visible, especialmente cuando se trata de bolsas leves causadas por retención de líquidos.

Las cucharas metálicas resultan prácticas porque conservan el frío durante algunos segundos y permiten una aplicación localizada y controlada. Al apoyarlas suavemente sobre los ojos cerrados, se logra un efecto descongestivo casi inmediato, sin necesidad de usar hielo directo sobre la piel.

Además, el frío favorece el drenaje linfático, ayudando a eliminar el exceso de líquido acumulado en los tejidos blandos del rostro.

Enfriar cucharas en la heladera y aplicarlas sobre los párpados puede mejorar el aspecto de las ojeras.

En qué casos funciona y cuándo no

Este recurso es útil como solución momentánea, pero no sirve para todos los tipos de ojeras. Funciona mejor en casos de inflamación leve, cansancio, llanto, consumo elevado de sal o retención de líquidos durante la noche.

En cambio, no tiene efecto sobre las ojeras pigmentadas, aquellas de tono marrón vinculadas a la acumulación de melanina, ni sobre las ojeras hundidas o estructurales, relacionadas con la anatomía del rostro, la pérdida de grasa o el envejecimiento. En estos casos, el frío no modifica la causa del problema.

Por ese motivo, se trata de un truco de emergencia que puede mejorar el aspecto de la mirada de manera transitoria, pero que no reemplaza tratamientos específicos ni hábitos saludables.

Otras opciones para reducir la hinchazón ocular

Además de las cucharas frías, existen alternativas simples que cumplen una función similar:

  • Paños limpios con agua fría, que permiten cubrir toda la zona de los ojos de forma pareja.
  • Máscaras de gel refrigeradas, diseñadas para adaptarse al contorno facial y mantener el frío por más tiempo.
  • Rodillos faciales de piedra o metal, que combinan el efecto térmico con un masaje suave.
  • Parches para ojos, con ingredientes como cafeína, pepino o aloe vera, que aportan frescura y alivio temporal.