José Israel Hernández Chávez logró recibirse de abogado en la Universidad de Matamoros, en Tamaulipas, México, mientras mantenía su trabajo en el servicio de limpieza pública de la ciudad. Durante cuatro años tuvo que combinar las obligaciones de la facultad con sus jornadas laborales.
El hecho tomó mayor repercusión por una decisión que tuvo después de la graduación: volvió a las instalaciones donde trabajaba vestido con la toga y el birrete y llevó su diploma para compartir el momento con sus compañeros.
Si bien la historia se conoció en febrero de 2024, cuando el joven compartió fotografías de su graduación, continúa generando repercusiones al día de hoy y resulta como ejemplo para un gran número de habitantes.
De recolector de basura a graduado de Derecho
Hernández Chávez ingresó al Departamento de Limpieza Pública de Matamoros cinco años antes de recibirse. Su tarea como fajinero formó parte de su rutina mientras avanzaba en la carrera universitaria.
Su día estaba dividido entre ambas actividades. Cursaba Derecho durante la mañana y trabajaba por la tarde, con recorridos de recolección que podían prolongarse hasta la noche.
El joven sostuvo esa dinámica durante los cuatro años de la carrera. El empleo en Limpieza Pública fue así una parte constante de la etapa en la que consiguió completar su formación profesional.
La foto con el camión que se volvió símbolo de su logro
Una vez terminada la ceremonia, Hernández Chávez se dirigió al lugar donde trabajaba para encontrarse con sus compañeros. Todavía llevaba puesta la vestimenta de graduado cuando llegó a Limpieza Pública.
Allí se tomó las fotografías que posteriormente compartió en redes sociales. En una de las imágenes aparece junto al camión recolector, con el diploma en sus manos, mientras sus compañeros lo acompañan en la celebración.
La escena llamó la atención justamente por su sencillez: el título universitario apareció junto al vehículo que había formado parte de su vida laboral durante los años de estudio.
El reconocimiento a quienes lo acompañaron
El festejo también fue una manera de reconocer a las personas que estuvieron cerca durante ese proceso. Hernández Chávez agradeció públicamente a sus padres, sus hermanas, su novia, sus amigos y sus compañeros de trabajo.
Sus colegas de Limpieza Pública fueron parte de la celebración y lo recibieron luego de la ceremonia. Para el joven, compartir el momento con ellos significó incluir en su graduación a quienes habían formado parte de su rutina cotidiana.
Después de obtener el título, Hernández Chávez expresó su intención de buscar una oportunidad para ejercer en el ámbito del Derecho, aunque en ese momento continuaba vinculado al trabajo de limpieza pública que había realizado durante sus años universitarios.