En esta noticia
- Los mitos sobre los paraísos fiscales que cuestiona Martín Litwak
- Mito 1: tener una sociedad offshore es ilegal
- Mito 2: las offshore existen para evadir impuestos
- Mito 3: los paraísos fiscales son utilizados para lavar dinero
- Mito 4: las Islas Vírgenes Británicas dejaron de ser una jurisdicción privada
- Mito 5: cualquiera puede conocer quién está detrás de una sociedad offshore
- La defensa de la competencia fiscal
Las sociedades offshore suelen despertar sospechas. Para una parte de la opinión pública, la sola mención de una estructura radicada en Islas Vírgenes Británicas, Nevis o cualquier otra jurisdicción de baja tributación remite automáticamente a evasión fiscal, ocultamiento de activos o lavado de dinero.
De hecho, cada vez que una investigación periodística internacional revela sociedades en paraísos fiscales o estructuras offshore vinculadas a empresarios, políticos o celebridades, el debate suele girar alrededor de las mismas preguntas: ¿son legales?, ¿sirven para evadir impuestos?, ¿se utilizan para ocultar dinero?, ¿siguen siendo realmente privadas?
Para Martín Litwak, abogado argentino especializado en planificación patrimonial y tributación internacional, muchas de esas respuestas están condicionadas por prejuicios que se consolidaron durante años en la opinión pública.
Radicado entre Miami y las Islas Vírgenes Británicas, Litwak asesora desde hace más de dos décadas a familias de alto patrimonio, empresarios, artistas y deportistas en materia de protección de activos, planificación sucesoria y estructuras internacionales.
Autor de varios libros sobre fiscalidad internacional y competencia tributaria, comparte con Javier Milei una mirada crítica sobre la presión impositiva y el avance de los Estados sobre la privacidad financiera. De hecho, uno de sus libros fue prologado por el actual Presidente antes de llegar a la Casa Rosada.
En una reciente exposición dedicada a las jurisdicciones offshore, Litwak buscó desmontar algunas de las creencias más difundidas sobre los llamados paraísos fiscales y defendió el papel que, según sostiene, cumplen dentro de la economía global.
Los mitos sobre los paraísos fiscales que cuestiona Martín Litwak
Martín Litwak está acostumbrado a nadar contra la corriente. Desde hace años sostiene que buena parte del debate sobre paraísos fiscales se construyó sobre conceptos equivocados y simplificaciones que terminan confundiendo herramientas legales con conductas ilícitas.
Mito 1: tener una sociedad offshore es ilegal
Según explicó, el primer error consiste en creer que tener activos o sociedades fuera del país de residencia es una práctica ilegal. “En todo el mundo es legal tener plata fuera del país donde uno vive”, afirmó.
A su juicio, la cuestión central no pasa por la ubicación geográfica de los activos sino por el comportamiento del contribuyente frente a las autoridades fiscales. “Lo que es ilegal en todo caso es no pagar impuestos sobre ese activo”, señaló.
En ese sentido, sostuvo que una sociedad offshore es simplemente una herramienta jurídica que puede utilizarse para distintos fines legítimos, entre ellos la planificación sucesoria, la protección patrimonial o la organización de inversiones internacionales.
Como ejemplo, mencionó el caso de personas que poseen activos en Estados Unidos y buscan ordenar su sucesión o reducir el impacto del impuesto a la herencia. Según explicó, determinadas estructuras societarias internacionales permiten alcanzar esos objetivos dentro del marco legal vigente.
Mito 2: las offshore existen para evadir impuestos
Otro de los prejuicios que cuestionó es la asociación entre las jurisdicciones offshore y el lavado de dinero. “Lavar dinero y evadir impuestos son dos cosas totalmente opuestas”, afirmó.
Para fundamentar esa idea, explicó que el lavado de activos implica incorporar dinero de origen ilícito al circuito formal de la economía. Ese proceso, sostuvo, requiere declarar actividades económicas y tributar sobre ellas. “Sin pago de impuestos no hay lavado”, resumió.
Mito 3: los paraísos fiscales son utilizados para lavar dinero
Desde esa perspectiva, consideró que carece de lógica utilizar una jurisdicción de baja tributación para blanquear fondos provenientes de actividades ilegales. “No hay lavado de dinero en los paraísos fiscales”, sostuvo, aunque reconoció que muchas veces la discusión pública mezcla conceptos distintos bajo una misma etiqueta.
Mito 4: las Islas Vírgenes Británicas dejaron de ser una jurisdicción privada
La discusión sobre privacidad y transparencia cobró especial relevancia en los últimos años en las Islas Vírgenes Británicas (BVI), una de las jurisdicciones más utilizadas para la incorporación de sociedades offshore, fondos de inversión y otras estructuras patrimoniales internacionales.
Según explicó Litwak, durante más de una década el territorio recibió presiones del Reino Unido, la Unión Europea, el G20 y organismos internacionales para ampliar el acceso a información sobre beneficiarios finales de sociedades.
Sin embargo, sostuvo que las autoridades locales buscaron compatibilizar las exigencias internacionales con la preservación de la privacidad de los usuarios. En ese contexto se implementó un nuevo régimen de beneficiarios finales que reemplazó y amplió mecanismos anteriores de reporte de información.
Mito 5: cualquiera puede conocer quién está detrás de una sociedad offshore
Para Litwak, uno de los principales malentendidos consiste en creer que esos cambios transformaron a las Islas Vírgenes Británicas en una jurisdicción con registros públicos abiertos. Según explicó, eso no ocurrió.
“La información no es pública y solo se puede acceder a ella bajo condiciones estrictas”, afirmó. También sostuvo que el acceso quedó limitado a situaciones excepcionales vinculadas con investigaciones de delitos graves y que no puede ser solicitado libremente por acreedores, familiares, socios comerciales o terceros involucrados en conflictos patrimoniales.
A su entender, la privacidad que históricamente caracterizó a la jurisdicción no desapareció. “La privacidad de los clientes no cambió, solo se modificó la forma en que BVI gestiona la información recopilada”, aseguró.
Según su visión, las Islas Vírgenes Británicas lograron mantener el equilibrio entre las exigencias regulatorias internacionales y la protección de los derechos individuales. Por eso continúan siendo una de las jurisdicciones más elegidas para estructurar patrimonios, fondos de inversión y negocios internacionales.
La defensa de la competencia fiscal
Más allá de la discusión sobre privacidad, Litwak también reivindicó el papel que cumplen las jurisdicciones offshore dentro del sistema tributario global.
Para explicarlo recurrió a una comparación con las aerolíneas de bajo costo. Según planteó, así como la existencia de compañías low cost obliga a las aerolíneas tradicionales a moderar sus precios, las jurisdicciones offshore generan competencia entre países y limitan la capacidad de los Estados de incrementar indefinidamente la carga tributaria.
“Las jurisdicciones offshore ponen límite a los impuestos que pueden cobrar los países de alta tributación para beneficio de todos los pagadores de impuestos”, afirmó.
Desde esa perspectiva, cuestionó los proyectos impulsados por organismos internacionales para avanzar hacia esquemas de armonización tributaria global o impuestos mínimos internacionales. Según sostuvo, esas iniciativas reducen la competencia entre sistemas fiscales y terminan favoreciendo aumentos de impuestos.
La defensa de las estructuras offshore forma parte de una visión más amplia sobre la fiscalidad internacional que Litwak desarrolla desde hace años en sus libros, conferencias y trabajos académicos. En esa mirada, la planificación patrimonial no se limita al ahorro impositivo sino que también involucra cuestiones vinculadas con la protección de activos, la privacidad, la sucesión y la seguridad jurídica.
Por eso insiste en separar las herramientas de los usos indebidos que eventualmente puedan hacerse de ellas. “No existe el deber patriótico de pagar más impuestos”, afirmó. Y agregó que las personas tienen derecho a organizar su patrimonio de manera eficiente dentro de los márgenes permitidos por la ley.