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Durante años, el celacanto fue considerado una criatura perdida en el tiempo. Los científicos lo conocían únicamente por su presencia en fósiles y estaban convencidos de que había desaparecido hace unos 65 millones de años, junto con los dinosaurios.

Sin embargo, todo cambió en 1938, cuando un ejemplar vivo apareció en una red de pesca frente a las costas de Sudáfrica. El celacanto, apodado el “fósil viviente”, pertenece a un grupo de peces cuya historia se remonta a unos 420 millones de años. Desde entonces, se transformó en uno de los mayores misterios de la biología moderna.

¿Cuál es el “fósil viviente” que sorprende a los científicos?

Hoy se sabe que existen dos especies vivas del género Latimeria: una en el océano Índico occidental y otra en Indonesia. Ambas son extremadamente raras y habitan en aguas profundas, lejos de la luz solar y del contacto humano. Ese aislamiento natural ayudó a que conservaran rasgos que se perdieron en la mayoría de los peces modernos.

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Los investigadores consideran al celacanto un testigo único de la evolución. Sus aletas lobuladas y su anatomía antigua recuerdan etapas tempranas del proceso que llevó a los primeros vertebrados a salir del agua y adaptarse a la vida terrestre.

Características del celacanto, el pez que desafía la evolución

Aunque suele llamarse “fósil viviente”, su biología está lejos de ser simple. Estas son algunas de sus características más llamativas:

  • Aletas lobuladas con un soporte óseo interno similar al de las extremidades.
  • Una cola única, con un lóbulo central distinto al de la mayoría de los peces actuales.
  • Un órgano electrosensorial en el hocico que le permite detectar señales eléctricas en la oscuridad.
  • Una articulación intracraneal, una especie de bisagra en el cráneo que amplía la apertura de la boca.
Marjorie Eileen Doris Courtenay-Latimer encontró en 1938 un ejemplar de celacanto que se creía extinto hacía 65 millones de años.

Reproducción única que pone en peligro su existencia

El celacanto habita la zona crepuscular del océano, entre 150 y 240 metros de profundidad. Prefiere zonas con paredes rocosas y cuevas, donde pasa gran parte del día oculto. Por la noche sale a cazar peces y cefalópodos, que constituyen la mayor parte de su dieta.

Laurent Ballesta/ National Geographic

Este pez tiene una forma de reproducción poco común: es ovovivíparo. La fertilización es interna, los embriones crecen durante años dentro de la madre y las crías nacen completamente formadas. Algunos estudios estiman que su desarrollo embrionario puede durar hasta cinco años y que un ejemplar adulto puede vivir cerca de un siglo.

Justamente por ese ciclo vital tan lento, el celacanto es una especie vulnerable. Madura tarde, tiene pocas crías y cualquier actividad humana que afecte su hábitat, como la pesca en aguas profundas, puede ponerlo en riesgo.