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Mercurio es el planeta más pequeño del sistema solar y también el más cercano al Sol. A pesar de su reducido tamaño, guarda en su interior información fundamental para comprender cómo evolucionan los mundos rocosos.
Ahora, un nuevo análisis científico plantea que Mercurio se ha contraído más de lo que indicaban las estimaciones anteriores.
La investigación, realizada por científicos del Centro Aeroespacial Alemán (DLR), concluye que la contracción podría ser entre un 10% y un 30% superior a la calculada hasta ahora. En el escenario máximo, esto significaría una reducción de aproximadamente 23 kilómetros en el diámetro del planeta.
¿Por qué Mercurio se está encogiendo?
La explicación está en el interior del planeta.
Mercurio se formó hace unos 4.500 millones de años, cuando el sistema solar todavía estaba en sus primeras etapas. Desde entonces, su interior fue perdiendo calor de manera gradual.
A medida que el núcleo y las capas que lo rodean se enfrían, también se produce una contracción. Ese proceso reduce el volumen interno del planeta y obliga a la superficie rocosa a adaptarse.
El resultado puede observarse en forma de estructuras geológicas que funcionan como verdaderas cicatrices de ese proceso: fallas, escarpes y otras deformaciones que muestran que la superficie de Mercurio se ha comprimido a lo largo de su historia.
¿Cómo descubrieron que Mercurio pudo encogerse más?
El problema para los investigadores era que no todas las marcas de esa contracción son fáciles de observar.
Durante miles de millones de años, la superficie de Mercurio recibió una enorme cantidad de impactos de asteroides y otros cuerpos. El material expulsado durante esas colisiones terminó acumulándose sobre distintas regiones del planeta.
Ese material puede haber tapado algunas de las estructuras geológicas producidas por la contracción.
El equipo encabezado por el científico planetario Gaku Nishiyama comparó mapas de las estructuras tectónicas conocidas de Mercurio con información sobre la rugosidad de su superficie.
La comparación reveló un patrón: las regiones más accidentadas presentaban menos señales de contracción que las zonas relativamente suaves.
Para los investigadores, esto puede indicar que algunas de las estructuras están allí, pero quedaron ocultas por el material acumulado después de los impactos.
¿Cuánto se habría reducido el tamaño de Mercurio?
Las nuevas estimaciones indican que la contracción pudo ser entre un 10% y un 30% mayor que la calculada previamente.
En términos absolutos, el cambio podría llegar a representar una reducción de hasta 23 kilómetros en el diámetro de Mercurio. Para poner esa cifra en contexto, el planeta tiene aproximadamente 4900 kilómetros de diámetro.
No significa que Mercurio esté encogiéndose de manera repentina ni que su tamaño esté disminuyendo de forma perceptible en la actualidad.
Se trata de un proceso extremadamente lento que se desarrolla a escala de miles de millones de años y que está relacionado con la evolución térmica del planeta.
Mercurio no se está encogiendo de golpe: lleva haciéndolo durante miles de millones de años. Lo novedoso es que ahora los científicos creen que su contracción pudo ser considerablemente mayor de lo que habían calculado.
Un planeta pequeño que todavía guarda grandes incógnitas
Mercurio ya era considerado uno de los mundos más difíciles de estudiar debido a su cercanía con el Sol.
Hasta ahora, las principales observaciones directas provinieron de las misiones Mariner 10 y MESSENGER. La primera exploró Mercurio durante la década de 1970, mientras que MESSENGER permitió obtener una visión mucho más completa del planeta durante la década de 2010.
El nuevo estudio demuestra que incluso después de esas misiones todavía quedan pistas ocultas en la superficie.