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El desperdicio de alimentos continúa como una preocupación global. Distintos análisis citados por especialistas señalan que más del 30% de los productos elaborados termina descartado, lo que impulsa la búsqueda de alternativas para reducir esa pérdida sin afectar la seguridad alimentaria.

En ese contexto, el equipo interdisciplinario de Profesionales Expertos en Nutrición Infantil (PROFENI) puso el foco en ciertos alimentos fermentados estables y propuso revisar algunos criterios de consumo para evitar descartes innecesarios, siempre con respaldo científico.

Una discusión sobre las fechas de consumo

Entre las iniciativas analizadas aparece la posibilidad de reemplazar la fecha de vencimiento estricta por una fecha de consumo preferente en alimentos fermentados estables, como el yogur. Según los especialistas, esto permitiría optimizar recursos y disminuir el desperdicio alimentario.

La propuesta parte de las características propias de estos productos. El yogur se obtiene mediante la fermentación de la leche con bacterias vivas y es considerado una fuente de microorganismos beneficiosos para la salud intestinal.

Además, PROFENI destacó que se trata de un alimento seguro desde el punto de vista microbiológico, ya que se produce con leche doblemente pasteurizada. Según los especialistas, incluso una interrupción temporal de la cadena de frío, con el envase cerrado, no implica un riesgo bacteriológico.

El yogur se obtiene mediante la fermentación de la leche con bacterias vivas.Freepik

Seguridad alimentaria y beneficios para la salud

El debate sobre su conservación también se vincula con la evidencia científica sobre sus aportes. Una revisión publicada en Current Microbiology en 2025 concluyó que el consumo regular de lácteos fermentados como el yogur mejora la composición de la microbiota intestinal y favorece el equilibrio metabólico.

A su vez, un estudio difundido en BMC Microbiology encontró que el consumo de yogur se asocia con cambios en la composición del microbioma intestinal y con una mayor presencia de bacterias productoras de butirato, un compuesto relacionado con la salud digestiva. Los especialistas también recomiendan una dosis diaria de microorganismos vivos incorporando alimentos fermentados como el yogur de forma diaria o, al menos, entre tres y cinco veces por semana.

Una investigación publicada en PeerJ indicó que las dietas occidentales actuales aportan menos microorganismos vivos que las dietas tradicionales con mayor presencia de fermentados naturales. Para PROFENI, reducir el desperdicio de alimentos y promover el consumo de microorganismos vivos pueden ser objetivos complementarios.