Cada 1° de agosto, miles de argentinos toman caña con ruda en ayunas para pedir protección, salud y buena suerte.
Lo que suele quedar en segundo plano es que la bebida no se prepara el mismo día: necesita tiempo de maceración previo para cumplir su función.
Cuántos días antes hay que empezar a prepararla
No hay una única regla sobre cuánto tiempo debe macerar la caña con ruda antes de tomarla, pero la tradición marca un rango bastante claro según cada región del país.
- Mínimo recomendado: 7 días antes del 1° de agosto.
- Versión más extendida: 15 días de maceración.
- Preparación ideal, según la costumbre del Litoral y el Norte: 1 mes antes, es decir, desde el 1° de julio.
El procedimiento en sí es simple: se llena una botella de vidrio transparente hasta las tres cuartas partes con caña blanca o ginebra, se agregan varias ramitas de ruda macho fresca o seca, se tapa bien y se guarda en un lugar oscuro y fresco, sin moverla hasta el día de tomarla.
Cuanto más tiempo pasa la ruda en contacto con la caña, más se intensifica el color ámbar de la mezcla y más se impregna el sabor de la planta, algo que muchos consideran señal de que la preparación está lista.
Cuándo se toma y qué representa la tradición
El ritual nació entre los pueblos guaraníes del norte argentino como respuesta a las duras condiciones climáticas de agosto, un mes históricamente asociado a enfermedades y pérdidas de cosecha por el frío.
Con los años, la costumbre se extendió a todo el país y hoy se vive con distintas variantes: hay quienes toman tres sorbos en ayunas, otros optan por siete, y algunos reparten la bebida durante los quince días posteriores al 1° de agosto para quienes no llegaron a tiempo con la preparación.
Se trata de una tradición popular, sin respaldo científico, cuyo valor es cultural y simbólico antes que medicinal.
Quienes se olvidan de arrancar la maceración con tiempo suelen preguntarse si todavía tienen margen. La respuesta, según la costumbre, es que sí: una versión exprés de tres días de reposo también es aceptada en varias provincias, aunque el sabor y la intensidad del color resulten más suaves que en la preparación de un mes.
Más allá del tiempo de maceración, hay un detalle que muchos pasan por alto: la calidad de la ruda. Se recomienda usar ruda macho, reconocible por sus hojas más carnosas y de un verde grisáceo, en lugar de la ruda hembra, que tiene hojas más finas y es menos utilizada en este ritual específico. Conseguirla no suele ser un problema, ya que se vende en dietéticas, herboristerías y ferias de todo el país durante las semanas previas al 1° de agosto.
El día de la toma, la costumbre indica hacerlo bien temprano, apenas despierto y antes de desayunar, en tres, siete o nueve sorbos consecutivos según la tradición familiar de cada casa. Algunas personas suman un gesto adicional: encender una vela dorada o blanca mientras agradecen en voz baja por lo recibido durante el año.