En Argentina, el invierno todavía se hace sentir y muchas familias buscan alternativas para mantener una temperatura agradable dentro de sus casas sin depender durante todo el día de los equipos de calefacción. Aunque todavía faltan algunos meses para la llegada del calor, este puede ser un buen momento para preparar la vivienda y mejorar su eficiencia energética.
Una de las soluciones que volvió a llamar la atención de arquitectos y especialistas es un elemento tradicional que lleva décadas presente en ventanas y balcones: la persiana alicantina.
Durante los meses fríos, este sistema puede ayudar como barrera exterior frente al viento y las corrientes de aire, especialmente cuando las ventanas presentan pequeñas filtraciones.
Sin embargo, su principal aporte en materia térmica está relacionado con el control de la radiación solar, por lo que se convierte en una gran aliada para mantener la casa fresca durante los meses de calor.
Por eso, su funcionamiento cambia según la época del año. En invierno puede contribuir a proteger las aberturas del exterior, mientras que en verano se convierte en una herramienta para impedir que el sol caliente directamente los vidrios y eleve la temperatura de los ambientes.
Por qué los arquitectos recomiendan las persianas alicantinas
La arquitecta Julia Ayuso, exdirectora de la primera Escuela de Sostenibilidad en España, destacó las características de este sistema y lo definió como una forma de “ingeniería climática de bajo coste”.
El principio detrás de su funcionamiento es sencillo: cuanto antes se bloquee la radiación solar, menor será la cantidad de calor que consiga ingresar al hogar.
“Si la protección está dentro, el calor ya ha entrado y se queda. Si está fuera, ni siquiera llega”, explica Ayuso en La Vanguardia.
La ubicación de la protección resulta fundamental. Una cortina o un estor colocado dentro de la vivienda actúa después de que los rayos solares ya atravesaron el vidrio. En cambio, una persiana exterior puede bloquear parte de esa radiación antes de que alcance la ventana.
Según la especialista, una misma tela utilizada como protección puede permitir la entrada de casi siete veces menos calor cuando se coloca en el exterior que cuando permanece en el interior.
Cómo funcionan las persianas alicantinas
Las persianas alicantinas están formadas por lamas que, al bajarse, generan una zona de sombra delante de la ventana. A diferencia de otros sistemas completamente cerrados, permiten conservar cierta entrada de luz y favorecer la circulación del aire.
Esto hace posible combinarlas con la ventilación natural. Por ejemplo, durante las horas de menor temperatura exterior, las ventanas pueden permanecer abiertas mientras la persiana ayuda a controlar la incidencia directa del sol.
La estrategia puede resultar especialmente útil durante las tardes y noches de verano, cuando se busca renovar el aire de los ambientes y eliminar el calor acumulado durante el día.
¿Cuántos grados puede bajar la temperatura de una casa?
El efecto de las protecciones solares exteriores fue analizado en diferentes investigaciones. Un estudio realizado por la Universidad del País Vasco en aulas ubicadas en un clima similar al de Madrid concluyó que este tipo de sistemas puede disminuir de manera considerable la energía necesaria para refrigerar los espacios.
Además, desde Persianas Alicantinas Baratas aseguran que estas soluciones “pueden reducir hasta 8 grados la temperatura del interior”.
Sin embargo, este valor no se puede aplicar de manera general a todas las viviendas. El resultado depende de factores como la orientación de las ventanas, la cantidad de horas de exposición solar, el aislamiento, los materiales de construcción y las condiciones climáticas de cada lugar.
La OCU también ha destacado la utilidad de las protecciones solares exteriores para reducir el consumo energético y señala que el ahorro en la factura eléctrica puede alcanzar hasta un 10%.
En Argentina, donde todavía transcurre el invierno, las persianas alicantinas pueden ser una alternativa sencilla para proteger las aberturas del viento y las corrientes de aire. De cara a los próximos meses, cuando regresen las altas temperaturas, su principal ventaja estará en el exterior: crear sombra y reducir la cantidad de radiación solar que llega directamente a las ventanas.